darkneside
Poeta recién llegado
Te vi como quien encuentra
una palabra olvidada,
como lluvia inesperada
que al corazón se le inventa.
Eras la línea que intenta
cerrar un círculo abierto,
un latido en el desierto,
la señal que no esperaba,
y en tu mirada encontré
lo que nunca dije en voz alta.
No hubo eclipses ni promesas,
ni fanfarrias ni un guion,
solo un tímido rincón
donde tu risa se expresa.
Como si toda tristeza
se rindiera en tu presencia,
y mi alma, con paciencia,
recordara lo que es suyo,
como si al cruzarte el mundo
tuviera por fin coherencia.
No sé si fue el azar ciego
o un pacto de otras estrellas,
pero al verte, la centella
fue más que un simple juego.
Me supiste, yo me entrego,
y aunque nada esté previsto,
sentí que todo lo visto
se volvía irrelevante,
porque el alma en un instante
reconoce lo más íntimo.
No te prometo certezas,
ni una vida sin heridas,
pero en las vueltas de la vida
te cuidaré con nobleza.
Que si el amor no empieza
donde uno encuentra la calma,
prefiero el caos del alma
que tu mirada despierta,
porque a veces la respuesta
es un "sí" que se desarma.
Así te encontré, sin ruido,
como quien encuentra un faro,
en la noche más amarga
y el silencio más perdido.
Tu rostro fue el latido
que faltaba a mi canción,
y aunque no sé la razón
de por qué llegaste a mí,
sé que eres ese "sí"
que hace eterno el corazón.
una palabra olvidada,
como lluvia inesperada
que al corazón se le inventa.
Eras la línea que intenta
cerrar un círculo abierto,
un latido en el desierto,
la señal que no esperaba,
y en tu mirada encontré
lo que nunca dije en voz alta.
No hubo eclipses ni promesas,
ni fanfarrias ni un guion,
solo un tímido rincón
donde tu risa se expresa.
Como si toda tristeza
se rindiera en tu presencia,
y mi alma, con paciencia,
recordara lo que es suyo,
como si al cruzarte el mundo
tuviera por fin coherencia.
No sé si fue el azar ciego
o un pacto de otras estrellas,
pero al verte, la centella
fue más que un simple juego.
Me supiste, yo me entrego,
y aunque nada esté previsto,
sentí que todo lo visto
se volvía irrelevante,
porque el alma en un instante
reconoce lo más íntimo.
No te prometo certezas,
ni una vida sin heridas,
pero en las vueltas de la vida
te cuidaré con nobleza.
Que si el amor no empieza
donde uno encuentra la calma,
prefiero el caos del alma
que tu mirada despierta,
porque a veces la respuesta
es un "sí" que se desarma.
Así te encontré, sin ruido,
como quien encuentra un faro,
en la noche más amarga
y el silencio más perdido.
Tu rostro fue el latido
que faltaba a mi canción,
y aunque no sé la razón
de por qué llegaste a mí,
sé que eres ese "sí"
que hace eterno el corazón.