rudyvaldenegro
Poeta recién llegado
Aunque hoy no es ayer y nosotros
Ni la sombra de lo que un día pudimos ser,
Persisto en contemplar por mi ventana
Dos árboles, algo familiares para mí.
Se han quedado donde estaban
Desde que los sembrara
El misterio del azar junto a la mano
De un jardinero que pasó;
Son dos verdes pinos, ya muy altos,
Flexibles, silenciosos como esperanzas.
Entre los pastos, se desarrollaron
Con nosotros cuando llegamos a esta casa,
Hace ya casi una docena de años
Cuando el ayer era hoy
Y nosotros la luz en vez
De ser esta penumbra que nos separó.
En verano, cuando los fatiga el calor
Con sus follajes se hace sombra el uno al otro,
En el frío del invierno se cubren con sus ramas
Cual pareja que se abraza
Sin que ninguno sepa hasta ahora
Qué diablos es en verdad la soledad.
Aun cuando no se toleraran entre ambos,
Si los árboles se disputaran entre sí,
Sus raíces se entrelazaron de tal suerte
Que ya nadie podría desprenderlos.
Aunque el viento los doblega con gran tesón
Se inclinan en un mismo sentido a la vez.
Hasta cuentan con algunos brotes dispersos
Creciendo fuertes a su alrededor.
Nosotros que siendo humanos,
Que fuimos pareja y algo más,
Aunque ya conocíamos la soledad,
Que sí tuvimos opción
De permanecer juntos,
Que nos elegimos deliberadamente
El uno al otro y sólo por amor,
Muy por el contrario
No hicimos nada de eso;
Por terquedad no nos refrescamos la piel
Al enardecérsenos los ánimos,
Cuando el frío llegó a nuestro hogar
Cada uno se refugió en su cuarto,
Ni nos desplazamos en una misma dirección
Cuando soplaron los vientos de la adversidad
Ni nos complementamos amorosamente
Como esos dos pinos que aún crecen allí
Desde que el azar los uniera, y yo aquí, sin saber
Si sus destinos compadecer o amar.