Caminé sobre un suelo de ausencias,
cada paso un amor que no regresaba.
Las palabras se quedaron adentro,
como si decir tu nombre no doliera.
Esperé ahí,
donde el alma
ensaya desaparecer
sin testigos.
Y lo que faltaba
dejó de doler
cuando dejó de pedirme lugar.
Solo una luz en el hombro,
breve, sin prometer quedarse
y con las manos temblando,
me acompañaba.
La ausencia cambia de nombre
cuando el centro se vuelve borde
y ya no sostiene nada.
Lo que no importa
no se pierde:
se vuelve aire.
Y al final,
como el amor,
las ausencias
se van
cuando dejamos
de llamarlas.
cada paso un amor que no regresaba.
Las palabras se quedaron adentro,
como si decir tu nombre no doliera.
Esperé ahí,
donde el alma
ensaya desaparecer
sin testigos.
Y lo que faltaba
dejó de doler
cuando dejó de pedirme lugar.
Solo una luz en el hombro,
breve, sin prometer quedarse
y con las manos temblando,
me acompañaba.
La ausencia cambia de nombre
cuando el centro se vuelve borde
y ya no sostiene nada.
Lo que no importa
no se pierde:
se vuelve aire.
Y al final,
como el amor,
las ausencias
se van
cuando dejamos
de llamarlas.
Última edición: