SOLO MAYORES 18
Lo escogieron bien escogido: Un yogurín inteligente y guapo. Un poquito garrulín sí, pero bueno, no se puede pedir más de un hombre joven poco esculpido por la vida.
-Es que no tienes ni un solo espermatozoide y con 35 , si no espabilamos...
Tú déjame a mí que solo será un ratito el día de la ovulación. No me seas celosillooooo, anda, Muaaaakkkkss
Así fué y así se hizo el día de la ovulación durante tres meses. El marido le daba unos exquisitos masajes media hora antes para prepararla y el yogurín, cosa rápida, le eyaculaba en 5 minutos.
Pero esta vez fué diferente. El método sintotérmico -esa técnica que tanto gusta a los curas-marcaba el sábado noche sobre las once y, sin darle importancia, el marido salió un rato con los amigos ; sin los tres masajes alternos preliminares que tanto necesitaba su mujer para ser inoculada con tres eficientes eyaculaciones de cinco minutos.
Eran las tres de la noche cuando llegó a casa. La puerta del dormitorio estaba cerrada y no pudo dejar de mirar por la cerradura. ¡Esto era demasiado!. Desde fuera escuchaba el gemir suave de su mujer entrelazando sus piernas a las de aquel joven yogurín.
Se alejó rápidamente de la puerta para tratar de calmarse un poco pero no pudo en absoluto. A cada minuto se le aceleraba el corazón y la carne se le erizaba entre una mezcla de dolor y de excitación extrema.
Pasados 10 minutos de reloj volvió a mirar por la cerradura. No alcanzaba a ver bien porque la habitación estaba oscura.
Pero quedó estupefacto en ver la femenina y abundante cabellera clavada en la cintura de este joven afortunado que le eyaculaba ferozmente en los labios. Ella seguía su vaivén unos minutos más hasta que el joven tuvo que apartarla suavemente con sus manos entrelazadas en el pelo.
Tal fue la desmedida excitación sexual y dolor de este desdichado marido que llegó a atravesar el umbral donde el hombre deja de ser hombre para convertirse en mono desnudo. Nada importa en la vida en estos instantes más que la fuerza del erotismo de una hembra clavada en tu corazón.
Se pasó horas masturbándose hasta el agotamiento y su mujer quedó aquella noche embarazada.
-
Lo escogieron bien escogido: Un yogurín inteligente y guapo. Un poquito garrulín sí, pero bueno, no se puede pedir más de un hombre joven poco esculpido por la vida.
-Es que no tienes ni un solo espermatozoide y con 35 , si no espabilamos...
Tú déjame a mí que solo será un ratito el día de la ovulación. No me seas celosillooooo, anda, Muaaaakkkkss
Así fué y así se hizo el día de la ovulación durante tres meses. El marido le daba unos exquisitos masajes media hora antes para prepararla y el yogurín, cosa rápida, le eyaculaba en 5 minutos.
Pero esta vez fué diferente. El método sintotérmico -esa técnica que tanto gusta a los curas-marcaba el sábado noche sobre las once y, sin darle importancia, el marido salió un rato con los amigos ; sin los tres masajes alternos preliminares que tanto necesitaba su mujer para ser inoculada con tres eficientes eyaculaciones de cinco minutos.
Eran las tres de la noche cuando llegó a casa. La puerta del dormitorio estaba cerrada y no pudo dejar de mirar por la cerradura. ¡Esto era demasiado!. Desde fuera escuchaba el gemir suave de su mujer entrelazando sus piernas a las de aquel joven yogurín.
Se alejó rápidamente de la puerta para tratar de calmarse un poco pero no pudo en absoluto. A cada minuto se le aceleraba el corazón y la carne se le erizaba entre una mezcla de dolor y de excitación extrema.
Pasados 10 minutos de reloj volvió a mirar por la cerradura. No alcanzaba a ver bien porque la habitación estaba oscura.
Pero quedó estupefacto en ver la femenina y abundante cabellera clavada en la cintura de este joven afortunado que le eyaculaba ferozmente en los labios. Ella seguía su vaivén unos minutos más hasta que el joven tuvo que apartarla suavemente con sus manos entrelazadas en el pelo.
Tal fue la desmedida excitación sexual y dolor de este desdichado marido que llegó a atravesar el umbral donde el hombre deja de ser hombre para convertirse en mono desnudo. Nada importa en la vida en estos instantes más que la fuerza del erotismo de una hembra clavada en tu corazón.
Se pasó horas masturbándose hasta el agotamiento y su mujer quedó aquella noche embarazada.
-
Última edición: