EPEV- Poerrante
Poeta recién llegado
I
No estoy perdido,
sólo me regresé un instante
para retomar los pasos donde una vez les dejé.
De aguas turbias de donde me salgo,
de aguas claras donde alguna vez nadé.
Declaro perdidas de años
- por confusiones vestidas de mujer -
ya no puedo hacer nada por eso
debo recomenzar donde desanduve.
II
De amuletos
Una trencilla tejida, pulsera del Inca Perú,
una piedra bruta de azabache del Guaraní
un trozo de piedra pómez flotante, que escupió la tierra
de la ígneas profundidades marinas
una penca de verde sábila
de atado lazo rojo y cruz de palma,
un crucifijo de plata en el pecho
y en mis manos el alma
para cuando busco los pasos, que alguna vez desanduve.
III
Desasosiegos de embrujados.
Deja éste cuerpo tranquilo
- su alma quiere transitar -
no niegues agua al sediento
que busca las huellas en el mar
que lleva alma abatida
que escarba en busca de paz
que en vida fue un sacrilegio
lo que lo hizo dudar
- empeñado en la belleza
de un amor, mujer natural -
que más temprano que tarde
sus caminos, de entre ellas, le confundieron
y entre palos en la vida le dieron
con las desventuras del sortilegio
y una sarta de doloroso final.
IV
Obstinación y presunción. Liberación.
¡Bastece cualquier necedad! ¡Bastece y ya!
que las brumas me cubran
éste dolor impiadoso del transitar
que suturen heridas y, de entre el sulfuro y el boro
a las llagas permitan sanar
que si del regreso se permite
retrospección al punto muerto
donde la bifurcación se mostró,
al DejaVu que me enlazó, destruiré
y nunca jamás le permitiré
tamaña arremetida y confusa exasperación.
EPEV- Poerrante. C23/08/12- T16/09/12
Retrospecciones
No estoy perdido,
sólo me regresé un instante
para retomar los pasos donde una vez les dejé.
De aguas turbias de donde me salgo,
de aguas claras donde alguna vez nadé.
Declaro perdidas de años
- por confusiones vestidas de mujer -
ya no puedo hacer nada por eso
debo recomenzar donde desanduve.
II
De amuletos
Una trencilla tejida, pulsera del Inca Perú,
una piedra bruta de azabache del Guaraní
un trozo de piedra pómez flotante, que escupió la tierra
de la ígneas profundidades marinas
una penca de verde sábila
de atado lazo rojo y cruz de palma,
un crucifijo de plata en el pecho
y en mis manos el alma
para cuando busco los pasos, que alguna vez desanduve.
III
Desasosiegos de embrujados.
Deja éste cuerpo tranquilo
- su alma quiere transitar -
no niegues agua al sediento
que busca las huellas en el mar
que lleva alma abatida
que escarba en busca de paz
que en vida fue un sacrilegio
lo que lo hizo dudar
- empeñado en la belleza
de un amor, mujer natural -
que más temprano que tarde
sus caminos, de entre ellas, le confundieron
y entre palos en la vida le dieron
con las desventuras del sortilegio
y una sarta de doloroso final.
IV
Obstinación y presunción. Liberación.
¡Bastece cualquier necedad! ¡Bastece y ya!
que las brumas me cubran
éste dolor impiadoso del transitar
que suturen heridas y, de entre el sulfuro y el boro
a las llagas permitan sanar
que si del regreso se permite
retrospección al punto muerto
donde la bifurcación se mostró,
al DejaVu que me enlazó, destruiré
y nunca jamás le permitiré
tamaña arremetida y confusa exasperación.
EPEV- Poerrante. C23/08/12- T16/09/12
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