Évano
Libre, sin dioses.
Se aflojan los puños dentro de la tierra
y entre los dedos corren los gusanos.
Soy carne putrefacta del averno
por el peso de un cielo que negué
y que inclina y desnuca mi camino
que sube por la espalda demolida
como ayeres que aplastan al futuro.
No abrigan las estrellas silenciosas.
Los pasos ya no arrastran a los pies
ni el cuello yergue recta a la cabeza.
El suelo ya hizo fosa para el alma
y quedan hueso y carne caminando.
Cosido el esqueleto por el frío
y la noche que adentra por los ojos
mientras sangran las pupila y las cuencas.
Toda vida no amada ha sido inerte
o senda peregrina sin destino,
un andar por andar hacia la muerte
sin haber encontrado su camino.
No es posible pecar en solitario.
Eres culpable, lobo del rebaño.
Vomito lo que queda entre las cruces
y despierto a los muertos de su sueño,
que vuestra tierra cargue con los huesos,
que yo arrastro a las almas al infierno.
Aflojarán sus puños dentro de la tierra
y correrán gusanos por sus cuerpos.
Son carne putrefacta del averno
por negarle la vida al ángel caído.
Cobijarás al pobre hasta la muerte.
No permitirás que hundan a los débiles
y tu ánima será como tu cuerpo.
Cuídala entonces con la misma fe,
porque demonio o ángel, puedes ser.
y entre los dedos corren los gusanos.
Soy carne putrefacta del averno
por el peso de un cielo que negué
y que inclina y desnuca mi camino
que sube por la espalda demolida
como ayeres que aplastan al futuro.
No abrigan las estrellas silenciosas.
Los pasos ya no arrastran a los pies
ni el cuello yergue recta a la cabeza.
El suelo ya hizo fosa para el alma
y quedan hueso y carne caminando.
Cosido el esqueleto por el frío
y la noche que adentra por los ojos
mientras sangran las pupila y las cuencas.
Toda vida no amada ha sido inerte
o senda peregrina sin destino,
un andar por andar hacia la muerte
sin haber encontrado su camino.
No es posible pecar en solitario.
Eres culpable, lobo del rebaño.
Vomito lo que queda entre las cruces
y despierto a los muertos de su sueño,
que vuestra tierra cargue con los huesos,
que yo arrastro a las almas al infierno.
Aflojarán sus puños dentro de la tierra
y correrán gusanos por sus cuerpos.
Son carne putrefacta del averno
por negarle la vida al ángel caído.
Cobijarás al pobre hasta la muerte.
No permitirás que hundan a los débiles
y tu ánima será como tu cuerpo.
Cuídala entonces con la misma fe,
porque demonio o ángel, puedes ser.
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