Aliabierto
Poeta recién llegado
[center:37a576a151]Costuras
Cuando las horas y sus joyas se acuestan
bajo sus sábanas negras,
y un silbido se oye tembloroso
entre los brazos de madera,
sale de su cueva un relámpago
furioso, desnudo,
frío aullido silencioso
en decadencia,
que por saldar soledades
con risas ajenas,
desesperado y sediento
se desvela.
Y se revuelca en el gris cual
culpa en conciencia sucia,
dejando de una vez por toda
la cordura que en la luz
escribe sus costuras.
Luego, cuando las horas se desprenden
de sus joyas,
y un rugido se oye tumultoso
entre los brazos de metal,
a su cueva entra el relámpago
furioso, desnudo,
frío aullido,
que por fingir risas propias
se viste de terno y corbata
y sale a cantar a su patria.[/center:37a576a151]
Diego
...En mi frente, cueva que habita un relámpago... Octavio Paz.
Cuando las horas y sus joyas se acuestan
bajo sus sábanas negras,
y un silbido se oye tembloroso
entre los brazos de madera,
sale de su cueva un relámpago
furioso, desnudo,
frío aullido silencioso
en decadencia,
que por saldar soledades
con risas ajenas,
desesperado y sediento
se desvela.
Y se revuelca en el gris cual
culpa en conciencia sucia,
dejando de una vez por toda
la cordura que en la luz
escribe sus costuras.
Luego, cuando las horas se desprenden
de sus joyas,
y un rugido se oye tumultoso
entre los brazos de metal,
a su cueva entra el relámpago
furioso, desnudo,
frío aullido,
que por fingir risas propias
se viste de terno y corbata
y sale a cantar a su patria.[/center:37a576a151]
Diego
...En mi frente, cueva que habita un relámpago... Octavio Paz.