Halloran
Poeta asiduo al portal
COSAS QUE TENGO
Tengo un reloj despertador
de esos de campanas
y un mechero transparente
de los más baratos,
tengo una botella de colonia
de marca italiana
y un reproductor de mp3
y posavasos de los Beatles,
tengo un transistor a pilas
y un par de botas negras
y una papelera
y un radiador apagado,
tengo un cenicero
al que hay que vaciar con urgencia
y unas gafas de sol
y una caja de aspirinas,
tengo una biblioteca
más ecléctica de lo normal
y unos discos de vinilo
y una carta sin abrir,
tengo una lata de CD's
y un señalador de páginas
y un teléfono móvil absurdo
lleno de teclas extrañas,
tengo el suplemento de un diario
conmemorativo de un acontecimiento
y tres guitarras
y siete armónicas,
tengo el pelo revuelto
y desordenadamente crecido,
tengo calor, tengo sueño,
tengo la imperdonable necesidad
de no hacer sino lo accesorio,
tengo el bastón con el que hice
el Camino de Santiago
cuando era infinitamente más joven
hace una media vida,
tengo un cuadro y una lámpara de pie,
tengo tos,
tengo mala memoria
y una jarra alemana con tapa
y la inexplicable certeza
de que esta noche duermo solo,
tengo una pluma estilográfica
y la mirada perdida, como ausente.
Tengo que llamarte...
tengo que tenerte...
tengo, inexcusablemente, que amarte...
y tengo que sacar ya la ropa de verano.
Tengo un reloj despertador
de esos de campanas
y un mechero transparente
de los más baratos,
tengo una botella de colonia
de marca italiana
y un reproductor de mp3
y posavasos de los Beatles,
tengo un transistor a pilas
y un par de botas negras
y una papelera
y un radiador apagado,
tengo un cenicero
al que hay que vaciar con urgencia
y unas gafas de sol
y una caja de aspirinas,
tengo una biblioteca
más ecléctica de lo normal
y unos discos de vinilo
y una carta sin abrir,
tengo una lata de CD's
y un señalador de páginas
y un teléfono móvil absurdo
lleno de teclas extrañas,
tengo el suplemento de un diario
conmemorativo de un acontecimiento
y tres guitarras
y siete armónicas,
tengo el pelo revuelto
y desordenadamente crecido,
tengo calor, tengo sueño,
tengo la imperdonable necesidad
de no hacer sino lo accesorio,
tengo el bastón con el que hice
el Camino de Santiago
cuando era infinitamente más joven
hace una media vida,
tengo un cuadro y una lámpara de pie,
tengo tos,
tengo mala memoria
y una jarra alemana con tapa
y la inexplicable certeza
de que esta noche duermo solo,
tengo una pluma estilográfica
y la mirada perdida, como ausente.
Tengo que llamarte...
tengo que tenerte...
tengo, inexcusablemente, que amarte...
y tengo que sacar ya la ropa de verano.