Martín Renán
Poeta adicto al portal
El corazón después de medianoche: pequeño orangután
imitación de otro hombre,
soñó con sus errores y cómo no volver
al patio interior y mirar la televisión
Está de asueto en la otra calle
el domador mientras,
lunes ausculta la pesada estatua
en el zoológico de arte contemporáneo.
De huida y el pleno purgatorio
nadie vio en la autopista señales como aviso;
en el bosque, en medio del bosque
un hombre está quemándose el alma
de luciérnagas.
Los pelos de punta, si pudiera engatusar un poco.
Como presagio
como despedida, al momento de meter la pata,
dejará olvidado una lágrima;
de otro credo el corazón más puro y humano.
Alguien pierde el cielo azul mirando el mar
con otros ojos;
renuncia a otro milagro
que cae desde una estrella remota.
En los ojos de Dios ¡¡¡el alma inocente tiene alas de verdad!!!
imitación de otro hombre,
soñó con sus errores y cómo no volver
al patio interior y mirar la televisión
Está de asueto en la otra calle
el domador mientras,
lunes ausculta la pesada estatua
en el zoológico de arte contemporáneo.
De huida y el pleno purgatorio
nadie vio en la autopista señales como aviso;
en el bosque, en medio del bosque
un hombre está quemándose el alma
de luciérnagas.
Los pelos de punta, si pudiera engatusar un poco.
Como presagio
como despedida, al momento de meter la pata,
dejará olvidado una lágrima;
de otro credo el corazón más puro y humano.
Alguien pierde el cielo azul mirando el mar
con otros ojos;
renuncia a otro milagro
que cae desde una estrella remota.
En los ojos de Dios ¡¡¡el alma inocente tiene alas de verdad!!!