Tolkien
Poeta recién llegado
Recuerda amigo mío,
con nostalgia
en tus ojos,
aquel sonido del río,
su alegría
su gozo.
Aquellos cantos celestiales
de los pájaros
nunca dormidos.
Aquellos grandes pinares
de los campos,
coloridos.
Los señoríos arrogantes
dejan al pinar
en otoño permanente,
ya ves el resultante,
la vida es el girar
según los intereses de la gente.
Ese sonido escalofriante
de una moto sierra
ya oxidada,
ese silencio atronante
de una arboleda,
ahora desolada.
Nuestros bosques son pulmones
que nos dan para respirar,
para vivir,
éstas son las destrucciones
que nos pueden llegar a matar,
a consumir.
Aquí los grandes señores,
que nos miran de reojo
como a insectos
solo son depredadores
a los que interesa bien poco
nuestros aspectos.
¿Qué hace ahora desolado
el campo entero
sin color,
de aquél monte arbolado
con ese olor a primavera
con aquellas campas en flor?
¿ Qué fue de los pájaros?
¿aquellos nidos
donde fueron?
¿Qué ha sido de los jaros
que tantos vestidos
nos rompieron?
Demasiados somos
en su contra
pocos todavía,
pero seguiremos
Y con honra
protegiéndolo cada día.
Aquellos árboles florecientes
que nos daban sombra,
al mediodía.
Todavía quedan suficientes
para repoblar
lo que había.
Recuerdalo con nostalgia
amigo mío,
recuerdalo,
pues ya no veras ningún día
ni aquel río
ni aquel árbol que se taló.
con nostalgia
en tus ojos,
aquel sonido del río,
su alegría
su gozo.
Aquellos cantos celestiales
de los pájaros
nunca dormidos.
Aquellos grandes pinares
de los campos,
coloridos.
Los señoríos arrogantes
dejan al pinar
en otoño permanente,
ya ves el resultante,
la vida es el girar
según los intereses de la gente.
Ese sonido escalofriante
de una moto sierra
ya oxidada,
ese silencio atronante
de una arboleda,
ahora desolada.
Nuestros bosques son pulmones
que nos dan para respirar,
para vivir,
éstas son las destrucciones
que nos pueden llegar a matar,
a consumir.
Aquí los grandes señores,
que nos miran de reojo
como a insectos
solo son depredadores
a los que interesa bien poco
nuestros aspectos.
¿Qué hace ahora desolado
el campo entero
sin color,
de aquél monte arbolado
con ese olor a primavera
con aquellas campas en flor?
¿ Qué fue de los pájaros?
¿aquellos nidos
donde fueron?
¿Qué ha sido de los jaros
que tantos vestidos
nos rompieron?
Demasiados somos
en su contra
pocos todavía,
pero seguiremos
Y con honra
protegiéndolo cada día.
Aquellos árboles florecientes
que nos daban sombra,
al mediodía.
Todavía quedan suficientes
para repoblar
lo que había.
Recuerdalo con nostalgia
amigo mío,
recuerdalo,
pues ya no veras ningún día
ni aquel río
ni aquel árbol que se taló.
Saludos a todos los lectores.