Rufino Chascomús
Poeta recién llegado
Deseo estar a tu lado, pero me da asco. Quiero tu piel, pero sé que solo soy una víctima de mi pene y de la televisión erotizada para jóvenes, de las revistas, de la radio y las propagandas, de la educación y la locomoción colectiva. No es amor, definitivamente no es amor, yo siento amor por un perro, una planta, por mí madre, o las millones de personas que no voy a conocer, pero a ti solo te quiero para satisfacer mi sexo y caer en la fantasía de que deseo vivir esta vida (quizás la única) junto a ti. Me encantaría tomar la decisión, doblegarme a tu compañía infinita, mi vida seria mucho mas fácil y no el río turbulento de corporalidades egocéntricas y emociones catárticas, que llevan al borde de lo que se conoce como enfermedad mental.
Yo veo la vida como un campo minado, hay muchas trampas y muchas diversas maneras de llegar a la locura. Pero esa no es la única forma en que veo la vida, si así fuera estaría impaciente porque terminara pronto. Me gustan los matices, ningún día es igual a otro y siempre devienen cosas inesperadas, sorpresivas, cosas que cambian tu mirada. Me gusta el silencio, porque me hace sentir como si estuviera dentro de un tren, lleno de caras somnolientas, que va lentamente hacia un lugar que no conozco, un bosque tupido, el mas solitario y desconocido de esta larga y angosta farsa de tierra, me imagino que el sol entra por mi ventanilla y me deja ciego por intentar observarlo, no puedes mirar al sol sin anteojos con un buen filtro ultravioleta. El viaje termina y te encuentras en el bosque, los arboles no te dejan ver el cielo y un instinto volcánico te insta a encontrar el desenlace, finalmente lo encuentras, llegas justo a tiempo para mirar el atardecer a los pies de la costa. Hay muchas trampas, pero también muchas oportunidades, hoy mas que nunca. Las trampas son mas oscuras pero las oportunidades son también mas luminosas.
Yo veo la vida como un campo minado, hay muchas trampas y muchas diversas maneras de llegar a la locura. Pero esa no es la única forma en que veo la vida, si así fuera estaría impaciente porque terminara pronto. Me gustan los matices, ningún día es igual a otro y siempre devienen cosas inesperadas, sorpresivas, cosas que cambian tu mirada. Me gusta el silencio, porque me hace sentir como si estuviera dentro de un tren, lleno de caras somnolientas, que va lentamente hacia un lugar que no conozco, un bosque tupido, el mas solitario y desconocido de esta larga y angosta farsa de tierra, me imagino que el sol entra por mi ventanilla y me deja ciego por intentar observarlo, no puedes mirar al sol sin anteojos con un buen filtro ultravioleta. El viaje termina y te encuentras en el bosque, los arboles no te dejan ver el cielo y un instinto volcánico te insta a encontrar el desenlace, finalmente lo encuentras, llegas justo a tiempo para mirar el atardecer a los pies de la costa. Hay muchas trampas, pero también muchas oportunidades, hoy mas que nunca. Las trampas son mas oscuras pero las oportunidades son también mas luminosas.
Última edición: