Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
Congregación falacia
Sigamos perdiendo la dignidad, que nos sigan escupiendo la cara,
igual somos todos hijos de un mismo dios.
Un despotismo ilustrado
en nuestros diarios,
una aristocracia derogada por el burgués.
¿Qué será mejor la muerte o la enfermedad?
Dejemos de rezarle a la negligencia
como si apreciáramos su bienestar.
Si todas tus hojas tendrían espinas...
esculpirías tus engaños en la red,
agonizando por la boca,
sangrante por demás.
Y sí, vivamos de nuestros sueños,
al menos son más románticos que la hoz.
¿Por qué solo escucho hablantes de sus sombras?,
sin forma ni luz,
si ni siquiera el dulce rostro de un sol naciente
los puede sonrojar.
Pancartas no apaciguan el dolor de un pueblo,
ni quitan el hambre de sus caras.
Sus discursos destilan trasfondos narcisos,
nos insultan al tratarnos como reos.
Ustedes son una constante apología a la ignorancia,
ustedes nos moldean como una masa costumbrista.
¡Ya no quiero la zanahoria frente a mi nariz!,
somos mucho más que soldaditos con imaginación,
somos el futuro,
y no estoy dispuesto a compartirlo.
Los veré arder pasado sus tiempos,
y sus fétidos cuerpos ancianos
sufrirán del llanto de la nación.
Entonces mi pasada furia ausente,
será chispas de su funeral.
Sigamos perdiendo la dignidad, que nos sigan escupiendo la cara,
igual somos todos hijos de un mismo dios.
Un despotismo ilustrado
en nuestros diarios,
una aristocracia derogada por el burgués.
¿Qué será mejor la muerte o la enfermedad?
Dejemos de rezarle a la negligencia
como si apreciáramos su bienestar.
Si todas tus hojas tendrían espinas...
esculpirías tus engaños en la red,
agonizando por la boca,
sangrante por demás.
Y sí, vivamos de nuestros sueños,
al menos son más románticos que la hoz.
¿Por qué solo escucho hablantes de sus sombras?,
sin forma ni luz,
si ni siquiera el dulce rostro de un sol naciente
los puede sonrojar.
Pancartas no apaciguan el dolor de un pueblo,
ni quitan el hambre de sus caras.
Sus discursos destilan trasfondos narcisos,
nos insultan al tratarnos como reos.
Ustedes son una constante apología a la ignorancia,
ustedes nos moldean como una masa costumbrista.
¡Ya no quiero la zanahoria frente a mi nariz!,
somos mucho más que soldaditos con imaginación,
somos el futuro,
y no estoy dispuesto a compartirlo.
Los veré arder pasado sus tiempos,
y sus fétidos cuerpos ancianos
sufrirán del llanto de la nación.
Entonces mi pasada furia ausente,
será chispas de su funeral.