Ahora vamos a inventar la ternura,
entre este bullicio impertinente
que perfora los sentidos,
jamás la idea de las presencias inundándose.
Tantas sombras alrededor, contorneándose,
ante cuatro ojos asustados:
locos haciendo de poetas
y poetas hiriéndose en un verso,
que anochece entre las manos
de abandonadas luchas sin memorias.
El alma cansada cae al aire,
viciado de cigarros invisibles,
atrapando entre voces sin sonido
el rumor del verso doblegado.
De pronto, surge la luz,
la tierna coincidencia de los rostros,
las palabras como huesos germinados,
y el poema vibrando entre los labios.
entre este bullicio impertinente
que perfora los sentidos,
jamás la idea de las presencias inundándose.
Tantas sombras alrededor, contorneándose,
ante cuatro ojos asustados:
locos haciendo de poetas
y poetas hiriéndose en un verso,
que anochece entre las manos
de abandonadas luchas sin memorias.
El alma cansada cae al aire,
viciado de cigarros invisibles,
atrapando entre voces sin sonido
el rumor del verso doblegado.
De pronto, surge la luz,
la tierna coincidencia de los rostros,
las palabras como huesos germinados,
y el poema vibrando entre los labios.