Salvacarrion
Poeta asiduo al portal
Con el vuelo azul de la brisa
se mece el ruego de un querer;
la mañana surge remisa
con el perdón de un malquerer.
Las promesas se desvanecen
como claros en el ocaso;
las luminarias se estremecen
de soledad al triste raso.
Los besos flotan en el aire,
cuales hojas que el viento lleva;
el amor que sufrió un desaire,
ahora es una herida nueva.
Mas al final de este relato
queda un lazo de compasión,
pues lo eterno pervive innato,
pero siempre en el corazón.
se mece el ruego de un querer;
la mañana surge remisa
con el perdón de un malquerer.
Las promesas se desvanecen
como claros en el ocaso;
las luminarias se estremecen
de soledad al triste raso.
Los besos flotan en el aire,
cuales hojas que el viento lleva;
el amor que sufrió un desaire,
ahora es una herida nueva.
Mas al final de este relato
queda un lazo de compasión,
pues lo eterno pervive innato,
pero siempre en el corazón.