IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Entre ilusiones de tenue libertad,
la terquedad del odio se vuelve armonía,
de esas que ahogan,
de esas que "nunca tienen la culpa",
entre visiones estrechas,
y percepciones sin tacto,
la vida se gesta
como obligatoria oquedad,
entre aspectos abarrotados,
y similitudes forzadas,
porque el poder también influye
en las manos de un pueblo deforme,
buscará una luz que no ilumina,
pero lo querrá así,
porque pensarán que así se lucha,
parece ser que las guerras se ganan
cantando victoria,
y que toda razón que no apoye lo aceptable
es de una inutilidad anormal,
vagos senderos se diluyen en el agua,
no hay horizonte
que abarque nuestro dolor,
las horas sueñan
con una eternidad intransitable,
las noches sueñan con los días,
porque ya no hay promesas
que vuelen en el cielo,
caerá la desgracia desde arriba,
como siempre,
y los ignorantes
asimilarán sus errores.
la terquedad del odio se vuelve armonía,
de esas que ahogan,
de esas que "nunca tienen la culpa",
entre visiones estrechas,
y percepciones sin tacto,
la vida se gesta
como obligatoria oquedad,
entre aspectos abarrotados,
y similitudes forzadas,
porque el poder también influye
en las manos de un pueblo deforme,
buscará una luz que no ilumina,
pero lo querrá así,
porque pensarán que así se lucha,
parece ser que las guerras se ganan
cantando victoria,
y que toda razón que no apoye lo aceptable
es de una inutilidad anormal,
vagos senderos se diluyen en el agua,
no hay horizonte
que abarque nuestro dolor,
las horas sueñan
con una eternidad intransitable,
las noches sueñan con los días,
porque ya no hay promesas
que vuelen en el cielo,
caerá la desgracia desde arriba,
como siempre,
y los ignorantes
asimilarán sus errores.