ErnestoGLP
Poeta asiduo al portal
Bueno, en realidad, no tiene mucho sentido ni es una historia que digan "Oh, que cosa tan bella"... sólo disfruté escribiéndolo, disfruten leyéndolo.
Un día, hace mucho tiempo en una tierra lejana, hace tanto tiempo que aún la palabra Amor no existía, vivía un hombre que odiaba ese sentimiento sin nombre. Entonces inventó una palabra para él: Esclavitud...
Pero ya esclavitud se le llamaba a la condición de los esclavos, y como en ese entonces eran esclavos lo que más se vendía, entonces sonaba muy comercial y toda la cosa... O quizás se haría mucho más popular ese sentimiento.
Entonces pensó otra palabra: Clamor, porque sentía que algo gritaba desde dentro, lo cual le molestaba como piña bajo el sobaco. ¡Y bien! Se quedó así: Clamor.
Un día, ese sujeto estúpido avó un avo (lo que antes significaba clavar un clavo) como desahogo de su ira. Lo avó e hirió con él a un árbol. Esa tarde bajo ese árbol se sentó una pareja muy enclamorada (usando la palabra recién inventada) y el viento vino a soplar en los cabellos de ella. Allí, en sus cabellos, se enredó y se mareó, y al salir, se llevó la C y la L del Clamor de esa pareja y la dejó en el avo.
Desde ese entonces el amor es amor y los clavos son clavos.
Un día, hace mucho tiempo en una tierra lejana, hace tanto tiempo que aún la palabra Amor no existía, vivía un hombre que odiaba ese sentimiento sin nombre. Entonces inventó una palabra para él: Esclavitud...
Pero ya esclavitud se le llamaba a la condición de los esclavos, y como en ese entonces eran esclavos lo que más se vendía, entonces sonaba muy comercial y toda la cosa... O quizás se haría mucho más popular ese sentimiento.
Entonces pensó otra palabra: Clamor, porque sentía que algo gritaba desde dentro, lo cual le molestaba como piña bajo el sobaco. ¡Y bien! Se quedó así: Clamor.
Un día, ese sujeto estúpido avó un avo (lo que antes significaba clavar un clavo) como desahogo de su ira. Lo avó e hirió con él a un árbol. Esa tarde bajo ese árbol se sentó una pareja muy enclamorada (usando la palabra recién inventada) y el viento vino a soplar en los cabellos de ella. Allí, en sus cabellos, se enredó y se mareó, y al salir, se llevó la C y la L del Clamor de esa pareja y la dejó en el avo.
Desde ese entonces el amor es amor y los clavos son clavos.