BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Así suspendida tu vida,
regalas los instantes que
te han sido concedidos,
mientras otros se lanzan
a cumplir con cometidos
supuestamente más favorables
a sus intereses. Y te entregas
al regocijo inverso
de no tener ni poseer actividad
que te haga salir de tu modorra
y somnolencia habituales.
Cumples, a su vez, con la tristeza.
Asaeteado por preguntas ingenuas
e inocentes respuestas, tu mirada
se clava en momentos ya pretéritos
e irresolubles. Triste contemplación,
la de observar carreras ya pasadas,
cánticos que no entonaste, sobras de
banquetes en los que no participaste-.
©
regalas los instantes que
te han sido concedidos,
mientras otros se lanzan
a cumplir con cometidos
supuestamente más favorables
a sus intereses. Y te entregas
al regocijo inverso
de no tener ni poseer actividad
que te haga salir de tu modorra
y somnolencia habituales.
Cumples, a su vez, con la tristeza.
Asaeteado por preguntas ingenuas
e inocentes respuestas, tu mirada
se clava en momentos ya pretéritos
e irresolubles. Triste contemplación,
la de observar carreras ya pasadas,
cánticos que no entonaste, sobras de
banquetes en los que no participaste-.
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