BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desbocados caballos de placer
inundados cabellos flamígeros
que secuestran sus esbeltos perfiles
en la lejanía de los intentos despavoridos;
otorgarles efigie es calibrar la balanza
de los muertos; es conferirles divinidades
ciegas o sordas. Oh noche tan altiva
que apenas fantaseas con mi imaginación!
Déjame vivir entre tus dados solitarios!
Entre tus distancias solitarias y avenidas
sin escuálidas clavículas! En las alamedas
del ruido que sucumben al desprecio
del martillo. Los preciosos cambios
de tu voluntad, noche solitaria, emergen
como un faro dentro de mi densidad: esfinge
decorada con un falso mazo de honestidad.
©
inundados cabellos flamígeros
que secuestran sus esbeltos perfiles
en la lejanía de los intentos despavoridos;
otorgarles efigie es calibrar la balanza
de los muertos; es conferirles divinidades
ciegas o sordas. Oh noche tan altiva
que apenas fantaseas con mi imaginación!
Déjame vivir entre tus dados solitarios!
Entre tus distancias solitarias y avenidas
sin escuálidas clavículas! En las alamedas
del ruido que sucumben al desprecio
del martillo. Los preciosos cambios
de tu voluntad, noche solitaria, emergen
como un faro dentro de mi densidad: esfinge
decorada con un falso mazo de honestidad.
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