Évano
Libre, sin dioses.
Poesía realizada con los títulos de la lista de nuevos mensajes del portal Mundopoesía el día 26/01/2014 a las 20:44.
Pecaban los ángeles en la bella oscuridad de los lirios.
Como dos gatos callejeros, Cleo y Zonda,
apuñalaban los verbos de un haikú
que fluctuaba entre la vida y el sueño.
Los golpeó el sol con la respuesta de una carta
sobre las cadencias de la sangre enamorada:
mentirosas verdades,
a veces de zonas prohibidas
y de frágil escapar.
Como el niño y el zorzal, los ángeles,
en un arrebato de norte a sur,
dijeron a mis compañeros, los humanos,
que imaginaran que no es otro poema de amor;
sino fogata tribal del rocío y la rana,
el miedo de amar al incesto de la vida,
la II primavera de la realidad de la existencia;
aires de guitarra del novio del mar,
la búsqueda de la luz de la santísima bestia,
una noche enamorada de leyenda
donde la esposa licúa el beso de la ruptura
de la dicha de vivir.
¿Qué ha pasado entre vosotros, ángeles y sol?
No dejen mi vida, ¿qué ha pasado?,
que soy un domador de versos vacío sin vosotros,
XX anhelos sin veredicto, mis esposas.
¿Qué haré con tanto amor,
si soy hombre
que admira vuestra presencia?;
un rompecabezas, pétalos sin piel.
Me hace falta vuestro senryu cotidiano
de dulce madre de bordes vespertinos.
Seré jugador empedernido si me duermo
sin vosotros;
un abismo si no navego por la poesía
y vuelvo a mis orígenes;
que soy lobo, garabato, accidente.
No me odiéis si sobrevuelo vuestros sueños,
que amo a la vida, tontos.
y no sonriáis, calaveras.
Pecaban los ángeles en la bella oscuridad de los lirios.
Como dos gatos callejeros, Cleo y Zonda,
apuñalaban los verbos de un haikú
que fluctuaba entre la vida y el sueño.
Los golpeó el sol con la respuesta de una carta
sobre las cadencias de la sangre enamorada:
mentirosas verdades,
a veces de zonas prohibidas
y de frágil escapar.
Como el niño y el zorzal, los ángeles,
en un arrebato de norte a sur,
dijeron a mis compañeros, los humanos,
que imaginaran que no es otro poema de amor;
sino fogata tribal del rocío y la rana,
el miedo de amar al incesto de la vida,
la II primavera de la realidad de la existencia;
aires de guitarra del novio del mar,
la búsqueda de la luz de la santísima bestia,
una noche enamorada de leyenda
donde la esposa licúa el beso de la ruptura
de la dicha de vivir.
¿Qué ha pasado entre vosotros, ángeles y sol?
No dejen mi vida, ¿qué ha pasado?,
que soy un domador de versos vacío sin vosotros,
XX anhelos sin veredicto, mis esposas.
¿Qué haré con tanto amor,
si soy hombre
que admira vuestra presencia?;
un rompecabezas, pétalos sin piel.
Me hace falta vuestro senryu cotidiano
de dulce madre de bordes vespertinos.
Seré jugador empedernido si me duermo
sin vosotros;
un abismo si no navego por la poesía
y vuelvo a mis orígenes;
que soy lobo, garabato, accidente.
No me odiéis si sobrevuelo vuestros sueños,
que amo a la vida, tontos.
y no sonriáis, calaveras.
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