joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las sombras quedan pululando por doquier
envueltas en metal, insomnios y quejidos.
Las paredes agrietadas tienen huellas del ayer;
en grafito, los lamentos tristes invertidos.
Rostros sudorosos, escondidos sin creencia;
ocultos los temores y fragor en soledad,
Los vapores nocturnos mitigan las ausencias;
el frío invade a los cuerpos en humedad.
Deseos reprimidos en un calendario moribundo
teñido de sombras, llanto, arrepentimiento;
llenan el ambiente los olores nauseabundos,
pensando en un futuro vuela el pensamiento.
Etiquetado en el lejano horizonte, un mañana
con destellos resentidos de la podredumbre.
En la caída, no hay vuelta atrás hacia nirvana;
de la esperanza, queda encendida una lumbre.
envueltas en metal, insomnios y quejidos.
Las paredes agrietadas tienen huellas del ayer;
en grafito, los lamentos tristes invertidos.
Rostros sudorosos, escondidos sin creencia;
ocultos los temores y fragor en soledad,
Los vapores nocturnos mitigan las ausencias;
el frío invade a los cuerpos en humedad.
Deseos reprimidos en un calendario moribundo
teñido de sombras, llanto, arrepentimiento;
llenan el ambiente los olores nauseabundos,
pensando en un futuro vuela el pensamiento.
Etiquetado en el lejano horizonte, un mañana
con destellos resentidos de la podredumbre.
En la caída, no hay vuelta atrás hacia nirvana;
de la esperanza, queda encendida una lumbre.