Sira
Poeta fiel al portal
En la sinuosa figura del 8
y la sierpe que se enrosca
como un anular Uróboros
nos aguarda el eterno retorno;
acechando desde cada aurora
hasta el definitivo y vacío reposo.
Esferas que contienen esferas
y patrones que derrumban colosos.
La infinitud reside en la espera
que devora cada instante de gozo.
Alfa y Omega. El final y el principio
se entrelazan, aniquilan y aparean.
Como ángeles y demonios
que imbrican su antimateria,
con ígneas lenguas de fuego
y cientos de pares de ojos,
nos saludan con burlonas señas
desde el lóbrego fondo del pozo.
En el fondo de todo y de todos,
agazapados tras cada recodo,
en el viraje constante de cada revuelta
nos ponderan delirio, deseo, enojo,
frenesí, esperanza y miseria;
atisbándonos desde borrosos esbozos.
y la sierpe que se enrosca
como un anular Uróboros
nos aguarda el eterno retorno;
acechando desde cada aurora
hasta el definitivo y vacío reposo.
Esferas que contienen esferas
y patrones que derrumban colosos.
La infinitud reside en la espera
que devora cada instante de gozo.
Alfa y Omega. El final y el principio
se entrelazan, aniquilan y aparean.
Como ángeles y demonios
que imbrican su antimateria,
con ígneas lenguas de fuego
y cientos de pares de ojos,
nos saludan con burlonas señas
desde el lóbrego fondo del pozo.
En el fondo de todo y de todos,
agazapados tras cada recodo,
en el viraje constante de cada revuelta
nos ponderan delirio, deseo, enojo,
frenesí, esperanza y miseria;
atisbándonos desde borrosos esbozos.