La Sexorcisto
Lluna V. L.
1
Buscamos lo imposible
en los ojos del dragón
con la lengua hinchada de veneno
y queríamos avanzar de una vez por todas
hacia los campos de almendros en flor,
pero las tres preguntas arcanas
solo eran un colectivo suicidio inconsciente
y las sombras puntas de escarcha antártica,
éramos ignorantes hasta la médula más negra
las ratas nos seguían por conveniencia
los perros famélicos nos aullaban en coro
el páramo de la chatarra era un mar oxidado.
2
Esta es una cocina
en la que se te clavan cuchillos y tenedores
el pan está mohoso y las naranjas blandas,
hay moscas que zumban
el horno es un nicho polvoriento
y demasiadas sombras sospechosas,
esta es una cocina
en la que tomo el último café del fin de los tiempos
con su regusto amargo flotando en la consciencia
y las ventanas no dejan ver nada fuera,
pero puede ser... que lo no quiero ver
sea a uno mismo...
uno mismo y otro mismo y otro y otro...
así sucesivamente pasar en un muestrario sin sentido,
viendo de reojo los dientes de conejo, las jorobas y las pinzas de crustáceo
¡Abismos!
Quedaré licuado de una vez para siempre
para que tu vagina me absorba
3
Creías que hablabas con los vates
al filo de la palabra
pero era todo viento con humo y cristales,
ruinas mayas y sarcófagos egipcios
eran adornos repetitivos en los eriales de la mente.
El sonido de las gaitas llegaba desde el horizonte
y no muy lejos había unos milenarios monolitos
perdidos ente los dorados trigales,
las cenizas y el estiércol eran tu reino
¡Oh Júpiter! ¡Oh Júpiter!
Corriendo hacia ninguna dirección
riendo por reír sacando los dientes,
los escarabajos peloteros seguían
su laborioso trabajo de hacer bolas de mierda
las langostas volaban hacia el cielo incógnito,
las gaitas... tocaban a los lejos... lejos...
Buscamos lo imposible
en los ojos del dragón
con la lengua hinchada de veneno
y queríamos avanzar de una vez por todas
hacia los campos de almendros en flor,
pero las tres preguntas arcanas
solo eran un colectivo suicidio inconsciente
y las sombras puntas de escarcha antártica,
éramos ignorantes hasta la médula más negra
las ratas nos seguían por conveniencia
los perros famélicos nos aullaban en coro
el páramo de la chatarra era un mar oxidado.
2
Esta es una cocina
en la que se te clavan cuchillos y tenedores
el pan está mohoso y las naranjas blandas,
hay moscas que zumban
el horno es un nicho polvoriento
y demasiadas sombras sospechosas,
esta es una cocina
en la que tomo el último café del fin de los tiempos
con su regusto amargo flotando en la consciencia
y las ventanas no dejan ver nada fuera,
pero puede ser... que lo no quiero ver
sea a uno mismo...
uno mismo y otro mismo y otro y otro...
así sucesivamente pasar en un muestrario sin sentido,
viendo de reojo los dientes de conejo, las jorobas y las pinzas de crustáceo
¡Abismos!
Quedaré licuado de una vez para siempre
para que tu vagina me absorba
3
Creías que hablabas con los vates
al filo de la palabra
pero era todo viento con humo y cristales,
ruinas mayas y sarcófagos egipcios
eran adornos repetitivos en los eriales de la mente.
El sonido de las gaitas llegaba desde el horizonte
y no muy lejos había unos milenarios monolitos
perdidos ente los dorados trigales,
las cenizas y el estiércol eran tu reino
¡Oh Júpiter! ¡Oh Júpiter!
Corriendo hacia ninguna dirección
riendo por reír sacando los dientes,
los escarabajos peloteros seguían
su laborioso trabajo de hacer bolas de mierda
las langostas volaban hacia el cielo incógnito,
las gaitas... tocaban a los lejos... lejos...