Belbet
Poeta recién llegado
Mas allá de las dunas,donde los vientos hieren
Las formas gigantescas de los acantilados.
Y las olas embisten con violencia las rocas
Que inmutables revelan su corazón tirano.
Mas allá de la furia del caudal indomable,
Cuya lengua salada mata el lirio del campo;
Tímido y serpenteante esboza su silueta,
Un arroyuelo tibio con lecho de guijarros.
Sensual y acompasado su caudal de agua dulce
Se desliza sinuoso con son aletargado.
Tal como una doncella que en seductora danza,
Teje, en hilos de urdimbre, la trampa del deseado.
En juego cotidiano arroyo y mar se encuentran,
Se enojan y se amigan, se encrespan y se besan.
Como amantes descalzos que juegan en la arena,
En el cíclico ritmo de las cosas eternas.
El arroyo encapricha su misión en la tierra,
Desbordando en las olas su minúscula altura.
No sabe que en el tálamo del mar esta su estigma,
Y orada su destino hasta la sepultura.
¿ Quién contara su paso? Si en una sola gota
Lleva toda la historia del acto infortunado
De una mujer y un hombre, tentados sus sentidos,
Y en esa sola gota cabe todo el calvario.
Inocente el arroyo con su amor primitivo,
Retoma la conquista del inquieto coloso.
Y usando el sol de escudo se pone como espejo,
Para que el mar de lejos admire su reposo.
En el orden perfecto de las cosas creadas,
Sera el arroyo, arroyo. Y sera mar, el mar.
DIOS, que todo lo sabe, con criterio amoroso,
Los contempla con gozo y los deja jugar...
Las formas gigantescas de los acantilados.
Y las olas embisten con violencia las rocas
Que inmutables revelan su corazón tirano.
Mas allá de la furia del caudal indomable,
Cuya lengua salada mata el lirio del campo;
Tímido y serpenteante esboza su silueta,
Un arroyuelo tibio con lecho de guijarros.
Sensual y acompasado su caudal de agua dulce
Se desliza sinuoso con son aletargado.
Tal como una doncella que en seductora danza,
Teje, en hilos de urdimbre, la trampa del deseado.
En juego cotidiano arroyo y mar se encuentran,
Se enojan y se amigan, se encrespan y se besan.
Como amantes descalzos que juegan en la arena,
En el cíclico ritmo de las cosas eternas.
El arroyo encapricha su misión en la tierra,
Desbordando en las olas su minúscula altura.
No sabe que en el tálamo del mar esta su estigma,
Y orada su destino hasta la sepultura.
¿ Quién contara su paso? Si en una sola gota
Lleva toda la historia del acto infortunado
De una mujer y un hombre, tentados sus sentidos,
Y en esa sola gota cabe todo el calvario.
Inocente el arroyo con su amor primitivo,
Retoma la conquista del inquieto coloso.
Y usando el sol de escudo se pone como espejo,
Para que el mar de lejos admire su reposo.
En el orden perfecto de las cosas creadas,
Sera el arroyo, arroyo. Y sera mar, el mar.
DIOS, que todo lo sabe, con criterio amoroso,
Los contempla con gozo y los deja jugar...