Ballenito
Poeta fiel al portal
Corría el sexto mes en el año de los profetas
Arenosas tierras bajo el cielo rojo de un pueblo desierto a la orilla de un bravo
Aguas mansas incapaces de apagar el fuego que consume biografías en silencio
Leones sin dientes y sangre cuajada empapando el ambiente
Tiempos lacerantes de una nueva inquisición
El calendario empolvado apresura los días de la memoria negra
En el centro de aquel desierto vuelven a flamear las llamas
Sigue ella su camino
Entre alaridos de gozo que por doquier se escuchaban
Una mujer de negro vestida
con manos atadas por cadenas que le arrastran
descalza entre quejidos más que desceñida
se ve convencida y avanza
sobre el ardiente suelo cubierto de lágrimas invertidas
murmurándose así misma
las tétricas llamas que se alzan al cielo
purificarán mi alma cuando emprenda vuelo
se iluminan las estrellas negras
con el reflejo extinguido
de una pasión nublada
se humedece los labios
en saliva seca petrificada
el grito feroz de la muerte acecha
elevando el eco repetido de su boca
por tu amor te dije... me llamarían loca
Los malvados verdugos impacientes
la empujaban con el hierro al rojo vivo
el mismo que la quemó...la quemará
gritaban las maquiavélicas voces de los ángeles caídos
que la condenaron a morir por amor
La mano convulsa a la hoguera la arrojo
poco a poco va cayendo el cuerpo al fuego
pétalos abrasados en la búsqueda infecunda de un abrazo
caen marchitos, calcinados
llanto mal gastado entre dolor y suspiros
lamentos de aflicción y tormento
estruendosos quejidos dirigidos al cielo
amenaza sin venganza
promesas entre fuego y dolor
Dejar que agonice con calma
cubriéndome de oscuridad
esta flama me quema deprisa
carcomiéndome las no nacidas
entrañas trasegadas en llovizna
Flotando el devenir
lo veo venir
Cesar, cesar, cesar el fatal delirio
mi cuerpo lacerado ya no resiste
las estrellas se apagaron
la flor expira desprendiendo el último aroma
de su mal lograda vida
Le hubiesen sacado primero el corazón
cuando todo parecía en calma
las cenizas se mezclaron con el agua desbordada
por el colérico río que le vio nacer
y la arenosa tierra que la parió
muere y renace entre las penumbras
formando una espectral visión
Un alma enamorada sigue arrastrando sus cadenas
vagando en pena por las calles del dolor
En cada luna se levanta de la hoguera
buscando lo que quiere y dejó
el pueblo entero oye pasos, voces, risas
gritos, quejas de esa loca que murió por amor...
Arenosas tierras bajo el cielo rojo de un pueblo desierto a la orilla de un bravo
Aguas mansas incapaces de apagar el fuego que consume biografías en silencio
Leones sin dientes y sangre cuajada empapando el ambiente
Tiempos lacerantes de una nueva inquisición
El calendario empolvado apresura los días de la memoria negra
En el centro de aquel desierto vuelven a flamear las llamas
Sigue ella su camino
Entre alaridos de gozo que por doquier se escuchaban
Una mujer de negro vestida
con manos atadas por cadenas que le arrastran
descalza entre quejidos más que desceñida
se ve convencida y avanza
sobre el ardiente suelo cubierto de lágrimas invertidas
murmurándose así misma
las tétricas llamas que se alzan al cielo
purificarán mi alma cuando emprenda vuelo
se iluminan las estrellas negras
con el reflejo extinguido
de una pasión nublada
se humedece los labios
en saliva seca petrificada
el grito feroz de la muerte acecha
elevando el eco repetido de su boca
por tu amor te dije... me llamarían loca
Los malvados verdugos impacientes
la empujaban con el hierro al rojo vivo
el mismo que la quemó...la quemará
gritaban las maquiavélicas voces de los ángeles caídos
que la condenaron a morir por amor
La mano convulsa a la hoguera la arrojo
poco a poco va cayendo el cuerpo al fuego
pétalos abrasados en la búsqueda infecunda de un abrazo
caen marchitos, calcinados
llanto mal gastado entre dolor y suspiros
lamentos de aflicción y tormento
estruendosos quejidos dirigidos al cielo
amenaza sin venganza
promesas entre fuego y dolor
Dejar que agonice con calma
cubriéndome de oscuridad
esta flama me quema deprisa
carcomiéndome las no nacidas
entrañas trasegadas en llovizna
Flotando el devenir
lo veo venir
Cesar, cesar, cesar el fatal delirio
mi cuerpo lacerado ya no resiste
las estrellas se apagaron
la flor expira desprendiendo el último aroma
de su mal lograda vida
Le hubiesen sacado primero el corazón
cuando todo parecía en calma
las cenizas se mezclaron con el agua desbordada
por el colérico río que le vio nacer
y la arenosa tierra que la parió
muere y renace entre las penumbras
formando una espectral visión
Un alma enamorada sigue arrastrando sus cadenas
vagando en pena por las calles del dolor
En cada luna se levanta de la hoguera
buscando lo que quiere y dejó
el pueblo entero oye pasos, voces, risas
gritos, quejas de esa loca que murió por amor...
Un saludo.
Ballenito.