Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Cerrando párpados
La tarde aroma el despido.
Los amargores me envuelven
en una tarde aburrido,
con el ay de los que no se divierten;
que marchando despacio,
con la lágrima y el pecho,
a flor de piel deshecho
tan perdido yo estaba sin camino.
Soñando en aquel faro,
una noche descubrí,
la luz de algún extraño
suceso del amor que recibí.
Giraba el giroscopio
más allá del mar afín,
y ocultando las luces, por acopio,
en alas que seducen
tras sus olas me perdí.
Y lloré bajo las rocas
con la húmeda soledad
de caracolas muertas y enterradas,
y el marinero aroma se mezclaba
con la sal de mis lágrimas,
con mi visión de grumete,
por un entierro acampada,
donde los pulpos sonrientes
despliegan brazos en agua,
y saben los que naufragan
del oxígeno de muerte.
Se partió el corazón entre cielos
y la sangre llegó con su tinte,
para hacer de los rojos océanos
ojos de luz en pronto declive.
Cerrando los párpados ensayo
la manera en que estaré bajo el baúl,
sea en el mar, o bajo tierra,
no habrán lágrimas de algazul.
La tarde aroma el despido.
Los amargores me envuelven
en una tarde aburrido,
con el ay de los que no se divierten;
que marchando despacio,
con la lágrima y el pecho,
a flor de piel deshecho
tan perdido yo estaba sin camino.
Soñando en aquel faro,
una noche descubrí,
la luz de algún extraño
suceso del amor que recibí.
Giraba el giroscopio
más allá del mar afín,
y ocultando las luces, por acopio,
en alas que seducen
tras sus olas me perdí.
Y lloré bajo las rocas
con la húmeda soledad
de caracolas muertas y enterradas,
y el marinero aroma se mezclaba
con la sal de mis lágrimas,
con mi visión de grumete,
por un entierro acampada,
donde los pulpos sonrientes
despliegan brazos en agua,
y saben los que naufragan
del oxígeno de muerte.
Se partió el corazón entre cielos
y la sangre llegó con su tinte,
para hacer de los rojos océanos
ojos de luz en pronto declive.
Cerrando los párpados ensayo
la manera en que estaré bajo el baúl,
sea en el mar, o bajo tierra,
no habrán lágrimas de algazul.