Coronado Smith
Poeta recién llegado
CATACUMBAS
En las venas podridas
de la infame ciudad,
lúgubres animalillos,
caminan sin cesar.
Corretean desnudos,
intentando respirar
el sulfuro de miedo
que en el aire está.
Se alimentan de horrores
y se nutren de desolación,
royendo los sueños
de algún “alma-dios”
Lamentos desesperados
son su manjar,
invitados al festín,
de una demacrada faz.
Son despojos de carne
con alma de metal,
creados en la sombra
de la infame ciudad.
En las venas podridas
de la infame ciudad,
lúgubres animalillos,
caminan sin cesar.
Corretean desnudos,
intentando respirar
el sulfuro de miedo
que en el aire está.
Se alimentan de horrores
y se nutren de desolación,
royendo los sueños
de algún “alma-dios”
Lamentos desesperados
son su manjar,
invitados al festín,
de una demacrada faz.
Son despojos de carne
con alma de metal,
creados en la sombra
de la infame ciudad.