Poetisa salvaje
Poeta recién llegado
Madrid,10 de enero del 2015
Querida tía Julia:
¿Cómo estás? ¿Cómo van las cosas en el pueblo? ¿el tío Tom esta mejor de la cadera? Estoy deseando visitaros, ya que desde que nos mudamos a la ciudad no nos hemos vuelto a ver.
Te escribo para contarte una preocupación, durante este último año estuve en un grupo de amigos donde creí que eran los mejores de todos, pero entre la muerte de la abuela y las discusiones entre papá y mamá, me he sentido un poco sola.
Al principio estaba con ellos muy bien, pero un día exploté y necesitaba desahogarme, hablaba con ellos pero al cabo de un tiempo nos fuimos distanciando, no sabía por que era, ya que yo quería seguir saliendo y quedando, pero siempre tenían cosas que hacer, sitios a donde acudir o asuntos que resolver, hasta que un día me di cuenta de la situación, ellos no querían verme, querían hacer su vida y florecer antes que marchitarse por mi presencia, si es verdad que estaba pasando por un mal momento, pero, ¿acaso los amigos no están para apoyarse en los momentos más difíciles?
Un día hablamos y pusimos las cartas encima de la mesa, pensaba en volver, en darles una oportunidad, pero después de darme la espalda, ponerme como la mala, inventarse justificaciones absurdas y fuera de contexto contra mi, desde luego no estaba dispuesta a olvidarme a mi misma para contentar a los demás, así que decidí alejarme y pensar desde la distancia.
El enfado se va calmando y desvaneciendo, pero la decepción y el miedo a que se repita esta situación me atormenta, tía Julia, quiero tu opinión, ¿que debería hacer?
Un fuerte abrazo
Lidia.
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