kmirios
Poeta recién llegado
¿Cómo empezar a escribir mi carta de despedida?
Si todavía no sé cómo decir adiós,
si todavía me quemas en el corazón.
Fuiste tan solo un paso fugaz,
pero que me dejó una huella que no puedo borrar.
Ojalá te quisieras quedar,
pero cada vez te alejas más.
Hoy escribo estas líneas,
con el objetivo de desahogar mi dolor.
Sé que ya ha pasado un tiempo,
pero mis recuerdos no se van.
Empiezo mi despedida diciendo adiós,
sin ninguna emoción,
porque ya no sé cómo decir
lo que antes quería gritar.
Una noche me buscaste,
yo, arrogante, te ignoré.
Volviste mucho tiempo después,
y con tu magia especial me enamoré.
Me intenté alejar,
bien sabes que lo hice,
pero fuiste un ser especial,
y en una llamada más,
simplemente me enamoré.
Pasaron un par de semanas,
y cada vez yo me enganchaba más.
Porque no soy alguien normal,
y mis conexiones van más allá.
El tiempo pasaba,
mientras yo me enganchaba más,
tú te alejaste más,
y con un simple “no tengo tiempo”
sellaste nuestro final.
Después de eso,
una confusión me atormentó,
hasta que tu actitud me demostró
que no eres más que una cobarde
que utilizó mi corazón.
Hoy ya solo queda un rastro frío,
y aunque intenté gritarte
que mi corazón te extrañaba,
tu excusa fue:
“estoy ocupada”.
Solo somos dos desconocidas,
que coincidieron en una parte del camino.
Iniciamos con un beso
y nos fuimos sin despedirnos.
Y con estas palabras solo me queda una cosa:
tengo que realmente decir adiós.
Buen viento, buena mar,
a la que un día fue dueña de mi corazón.
Camila A. Rios Y.
Si todavía no sé cómo decir adiós,
si todavía me quemas en el corazón.
Fuiste tan solo un paso fugaz,
pero que me dejó una huella que no puedo borrar.
Ojalá te quisieras quedar,
pero cada vez te alejas más.
Hoy escribo estas líneas,
con el objetivo de desahogar mi dolor.
Sé que ya ha pasado un tiempo,
pero mis recuerdos no se van.
Empiezo mi despedida diciendo adiós,
sin ninguna emoción,
porque ya no sé cómo decir
lo que antes quería gritar.
Una noche me buscaste,
yo, arrogante, te ignoré.
Volviste mucho tiempo después,
y con tu magia especial me enamoré.
Me intenté alejar,
bien sabes que lo hice,
pero fuiste un ser especial,
y en una llamada más,
simplemente me enamoré.
Pasaron un par de semanas,
y cada vez yo me enganchaba más.
Porque no soy alguien normal,
y mis conexiones van más allá.
El tiempo pasaba,
mientras yo me enganchaba más,
tú te alejaste más,
y con un simple “no tengo tiempo”
sellaste nuestro final.
Después de eso,
una confusión me atormentó,
hasta que tu actitud me demostró
que no eres más que una cobarde
que utilizó mi corazón.
Hoy ya solo queda un rastro frío,
y aunque intenté gritarte
que mi corazón te extrañaba,
tu excusa fue:
“estoy ocupada”.
Solo somos dos desconocidas,
que coincidieron en una parte del camino.
Iniciamos con un beso
y nos fuimos sin despedirnos.
Y con estas palabras solo me queda una cosa:
tengo que realmente decir adiós.
Buen viento, buena mar,
a la que un día fue dueña de mi corazón.
Camila A. Rios Y.