Laura Tolkien
Poeta fiel al portal
Medellín, 9 de Abril del 2006
Jacob:
Te preguntarás por qué decidí escribirte esta carta y no hablarte por teléfono, ¿Sabes? Yo también me lo pregunto, quizá es por que soy un poco romántica, o tal vez por que tengo miedo de decírtelo de mis labios ¿Decirte qué? Pronto lo sabrás.
¿Recuerdas aquel día en el parque cuando delante de todo el mundo te arrodillaste y abriendo una caja en la que se encontraba un sublime anillo de madera rustica (Justo como me gustan) me pediste que viviera contigo? Si no lo recuerdas (Y espero que no sea así) rompe esta carta, por que aquella escena, aquellos ojos centelleando amor y ansiedad, aquel tono de voz apasionado y tierno, todo absolutamente todo ha estado rondando en mi cabeza desde que me llevaste a casa en el crepúsculo. No puedes alcanzar a imaginar lo confundida y profundamente conmovida que he estado. Todas las noches de esta tortuosa semana no he hecho más que pensar en lo que me pediste, en lo que hemos vivido juntos, en ti; también preguntándome, una y otra vez, si lo pediste por que me amas de verdad, si lo nuestro funcionará.
No estoy confundida con respecto a mis sentimientos hacia ti, los tengo más que claros y aunque son tantos los resumo en esto: Te amo con vehemencia, te amo con Philos, con Eros, con Ágape; eres el aliado y confidente, el amante y enamorado, eres el amor imperecedero que me hace estar más cerca de Dios; y si sueno algo cursi y no te gusta, rompe esta carta, por que si tu lo fueras (Y a veces lo eres) Yo te amaría de todas formas. No sabes cuanto te amo y cuanto me deleitaría decirte <<Si, deseo vivir contigo>> Y besarte y colocar en uno de mis dedos aquel anillo de madera, pero las cosas no son así de fáciles, es fácil decir sí, pero no es nada factible convivir con alguien.
Confieso que tengo miedo, mucho miedo; miedo de que después de un tiempo te arrepientas, que no me soportes, que no me ames con mi egoísmo, que no me ames siendo voluble y teniendo todos mis defectos. Pero algo que sé es que el amor es un sentimiento recíproco y yo amo a tus defectos al igual que tus virtudes. Quizás tu también amas a las Rosas inexorables que hay en mi, tal vez también las ames por que son parte de mí.
Si este amor es verdadero, el universo conspirará para unirnos ¿Para qué rebelarnos contra la beldad del crepúsculo que desea recordarnos la belleza que creamos juntos? ¿Por qué ignorar las estrellas del firmamento nocturno que con sus cintilares nos revelan la magia que puede hacer el amor? No quiero rebelarme, no quiero ignorarlas. Sí, Jacob, sí acepto, por que ni la sublimidad del crepúsculo o de las estrellas llenará el vacío que tengo sin ti.
Tuya
ROSA
Jacob:
Te preguntarás por qué decidí escribirte esta carta y no hablarte por teléfono, ¿Sabes? Yo también me lo pregunto, quizá es por que soy un poco romántica, o tal vez por que tengo miedo de decírtelo de mis labios ¿Decirte qué? Pronto lo sabrás.
¿Recuerdas aquel día en el parque cuando delante de todo el mundo te arrodillaste y abriendo una caja en la que se encontraba un sublime anillo de madera rustica (Justo como me gustan) me pediste que viviera contigo? Si no lo recuerdas (Y espero que no sea así) rompe esta carta, por que aquella escena, aquellos ojos centelleando amor y ansiedad, aquel tono de voz apasionado y tierno, todo absolutamente todo ha estado rondando en mi cabeza desde que me llevaste a casa en el crepúsculo. No puedes alcanzar a imaginar lo confundida y profundamente conmovida que he estado. Todas las noches de esta tortuosa semana no he hecho más que pensar en lo que me pediste, en lo que hemos vivido juntos, en ti; también preguntándome, una y otra vez, si lo pediste por que me amas de verdad, si lo nuestro funcionará.
No estoy confundida con respecto a mis sentimientos hacia ti, los tengo más que claros y aunque son tantos los resumo en esto: Te amo con vehemencia, te amo con Philos, con Eros, con Ágape; eres el aliado y confidente, el amante y enamorado, eres el amor imperecedero que me hace estar más cerca de Dios; y si sueno algo cursi y no te gusta, rompe esta carta, por que si tu lo fueras (Y a veces lo eres) Yo te amaría de todas formas. No sabes cuanto te amo y cuanto me deleitaría decirte <<Si, deseo vivir contigo>> Y besarte y colocar en uno de mis dedos aquel anillo de madera, pero las cosas no son así de fáciles, es fácil decir sí, pero no es nada factible convivir con alguien.
Confieso que tengo miedo, mucho miedo; miedo de que después de un tiempo te arrepientas, que no me soportes, que no me ames con mi egoísmo, que no me ames siendo voluble y teniendo todos mis defectos. Pero algo que sé es que el amor es un sentimiento recíproco y yo amo a tus defectos al igual que tus virtudes. Quizás tu también amas a las Rosas inexorables que hay en mi, tal vez también las ames por que son parte de mí.
Si este amor es verdadero, el universo conspirará para unirnos ¿Para qué rebelarnos contra la beldad del crepúsculo que desea recordarnos la belleza que creamos juntos? ¿Por qué ignorar las estrellas del firmamento nocturno que con sus cintilares nos revelan la magia que puede hacer el amor? No quiero rebelarme, no quiero ignorarlas. Sí, Jacob, sí acepto, por que ni la sublimidad del crepúsculo o de las estrellas llenará el vacío que tengo sin ti.
Tuya
ROSA