pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando pude sentir tu presencia en mi vientre
supe lo que era llevar la semilla de la flor más bella,
al escuchar tu grito de llegada a este mundo
fue estruendo en mi alma que ya te amaba.
Sentirte tan cerca de mi corazón al alimentarte
con la fuente de mi ser pude sentir de Dios
el poder entregado para ser el ángel
que protegería a su más grande creación.
Tomar tu mano y guiarte para ponerte de pie,
enfrentar juntas tus primeros pasos fue el inicio
al verdadero significado de ser guerrera,
la guerrera que siempre te sujetará en tus pasos.
Pasa el tiempo y mi dulce flor se está abriendo,
la primavera la engalana con toda la belleza
que desde el cielo, el mismo Dios le ha concedido,
mi niña se duerme y se está despertando la mujer.
Veo como tus pétalos se abren a la vida
y como los primeros versos en tu pecho anidan,
te veo revolotear como ninfa llena de sueños
y atrás vas dejando las infantiles muñecas.
Escucho como tu corazón empieza a ser colibrí
buscando el dulce que la vida le puede ofrecer,
vuela mi pajarillo , vuela tan alto como quieras
sin olvidar que aquí siempre, tu madre te espera.
Para mi hija Nerea
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