JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
CARTA A MI AMIGO DE LA INFANCIA.
Querido amigo.
el tiempo ha transcurrido y quizás ninguno de los dos nos hemos dado cuenta, desde aquel ya lejano mes de noviembre
que estuvimos platicando, donde tú me contabas, que estabas a punto de terminar tus Estudios como Oficial de la Fuerza
Aérea, y que tal vez serias asignado a una Base fuera de nuestro Estado, de eso ya han pasado largos 20 años, quizás
se dicen pocos, pero para mí, que el tiempo ha hecho estragos en mi persona y en mi familia siento que han pasado ya
siglos, no sé a ti como te ha ido y yo espero que mucho mejor que a mí, porque te acuerdas de Javier, el que siempre
le gustaba llegar cuando estábamos comiendo, y con toda su vergüenza guardada siempre nos pedía comida, El otro –
día me hablo por teléfono, y me contó que ya te habías casado y que tenias 2 hermosos hijos, pero lo que más me llamo
la atención de lo que me contó, que te casaste con Mariela, aquella niña que siempre andaba sucia y que a ti no te gustaba,
que ironías tiene el destino, pero para mí pues que te puedo decir, me dio mucho gusto saber, porque sabes yo aún no me
he podido casar, las dos ultimas novias que tuve, no sé cómo decirte, pues simplemente me dejaron por otro, como se dice
vulgarmente me pusieron los de chivo y no he podido formar una familia.
Espero que cuando recibas mi carta, sientas el mismo gusto que yo siento al escribirte, porque aun siento ese sentimiento
de hermandad que nos unía desde que éramos niños.
Cuéntame como esta tu familia, tu Papa y tu Mama, tus hermanas que fue de ellas, ya se casaron todas o siguen solteras,
cuéntame como has visto a nuestro barrio querido, si sigue siendo el mismo o ya ha cambiado, porque te acuerdas, que –
todos nuestros compañeros andaban metidos en las drogas y tomaban mucho, y nosotros que éramos más diferentes si—
empre nos apartamos de ellos, por qué si no lo hacíamos las buenas mondadas que nuestros padres nos daban, o esos
castigos que recibíamos de no salir por todo un día, eso a mí me dolía más, porque los dos estábamos acostumbrados a
muy temprano irnos a jugar al cerro, ojalá te acuerdes, a matar lagartijas y una que otra iguana, o los domingos que nos
h íbamos a la playa, bueno son muchas las cosas y momentos que los dos pasamos en nuestra niñez, y que yo aun guardo
dentro de mis más gratos recuerdos, pero lo que más guardo dentro de mí, es tu hermoso recuerdo de amistad incóndi—
cional que siempre me diste.
Buen Amigo, creo que ya te quite mucho de tu tiempo leyendo mi Carta, que he hecho con toda la alegría del mundo, al
saber que tendrás noticias mías, y yo pronto tendré gratas noticias tuyas, ojalá que en cuanto la recibas y la leas, tomes
tu pluma y papel y me respondas en ese momento, que yo ansioso estaré esperándola.
No me despido si no hasta pronto y le pido a dios que siempre te cuida y te proteja donde quiera que andes y en todo lo
que tú hagas, así como a toda tu familia, sin más tu amigo y hermano de siempre.
JBR.
Querido amigo.
el tiempo ha transcurrido y quizás ninguno de los dos nos hemos dado cuenta, desde aquel ya lejano mes de noviembre
que estuvimos platicando, donde tú me contabas, que estabas a punto de terminar tus Estudios como Oficial de la Fuerza
Aérea, y que tal vez serias asignado a una Base fuera de nuestro Estado, de eso ya han pasado largos 20 años, quizás
se dicen pocos, pero para mí, que el tiempo ha hecho estragos en mi persona y en mi familia siento que han pasado ya
siglos, no sé a ti como te ha ido y yo espero que mucho mejor que a mí, porque te acuerdas de Javier, el que siempre
le gustaba llegar cuando estábamos comiendo, y con toda su vergüenza guardada siempre nos pedía comida, El otro –
día me hablo por teléfono, y me contó que ya te habías casado y que tenias 2 hermosos hijos, pero lo que más me llamo
la atención de lo que me contó, que te casaste con Mariela, aquella niña que siempre andaba sucia y que a ti no te gustaba,
que ironías tiene el destino, pero para mí pues que te puedo decir, me dio mucho gusto saber, porque sabes yo aún no me
he podido casar, las dos ultimas novias que tuve, no sé cómo decirte, pues simplemente me dejaron por otro, como se dice
vulgarmente me pusieron los de chivo y no he podido formar una familia.
Espero que cuando recibas mi carta, sientas el mismo gusto que yo siento al escribirte, porque aun siento ese sentimiento
de hermandad que nos unía desde que éramos niños.
Cuéntame como esta tu familia, tu Papa y tu Mama, tus hermanas que fue de ellas, ya se casaron todas o siguen solteras,
cuéntame como has visto a nuestro barrio querido, si sigue siendo el mismo o ya ha cambiado, porque te acuerdas, que –
todos nuestros compañeros andaban metidos en las drogas y tomaban mucho, y nosotros que éramos más diferentes si—
empre nos apartamos de ellos, por qué si no lo hacíamos las buenas mondadas que nuestros padres nos daban, o esos
castigos que recibíamos de no salir por todo un día, eso a mí me dolía más, porque los dos estábamos acostumbrados a
muy temprano irnos a jugar al cerro, ojalá te acuerdes, a matar lagartijas y una que otra iguana, o los domingos que nos
h íbamos a la playa, bueno son muchas las cosas y momentos que los dos pasamos en nuestra niñez, y que yo aun guardo
dentro de mis más gratos recuerdos, pero lo que más guardo dentro de mí, es tu hermoso recuerdo de amistad incóndi—
cional que siempre me diste.
Buen Amigo, creo que ya te quite mucho de tu tiempo leyendo mi Carta, que he hecho con toda la alegría del mundo, al
saber que tendrás noticias mías, y yo pronto tendré gratas noticias tuyas, ojalá que en cuanto la recibas y la leas, tomes
tu pluma y papel y me respondas en ese momento, que yo ansioso estaré esperándola.
No me despido si no hasta pronto y le pido a dios que siempre te cuida y te proteja donde quiera que andes y en todo lo
que tú hagas, así como a toda tu familia, sin más tu amigo y hermano de siempre.
JBR.