Sr. Freak
Poeta recién llegado
Llega sigilosa el agua de la noche,
el viejo del costal púrpura
sopla su caracol sin tiempo;
cae la endurecida costra del alma.
¿A dónde se fue la choza que olía a milpa?
¿A dónde las mariposas que incendiaban los girasoles?
Yo me fui de la infancia demasiado aprisa,
como cervatillo espantado de su sombra crecida.
Abuelo, trae contigo el alba aldeana,
pero no olvides el fuego,
acerca tus nítidas verduras
con tus pedregosas manos.
Hay en el centro del patio
un viejo árbol que no muere,
espera tu agua, abuelo,
tu agua de brazos serenos.
Y qué decir del aire,
movía su cola de perro benévolo nomás verte,
tiraba tu sombrero
y lo llenaba de rumores magníficos.
Pero fue la tierra, abuelo,
la que un día te abrazó demasiado fuerte,
y entonces calló,
cayó la endurecida costra del alma.
el viejo del costal púrpura
sopla su caracol sin tiempo;
cae la endurecida costra del alma.
¿A dónde se fue la choza que olía a milpa?
¿A dónde las mariposas que incendiaban los girasoles?
Yo me fui de la infancia demasiado aprisa,
como cervatillo espantado de su sombra crecida.
Abuelo, trae contigo el alba aldeana,
pero no olvides el fuego,
acerca tus nítidas verduras
con tus pedregosas manos.
Hay en el centro del patio
un viejo árbol que no muere,
espera tu agua, abuelo,
tu agua de brazos serenos.
Y qué decir del aire,
movía su cola de perro benévolo nomás verte,
tiraba tu sombrero
y lo llenaba de rumores magníficos.
Pero fue la tierra, abuelo,
la que un día te abrazó demasiado fuerte,
y entonces calló,
cayó la endurecida costra del alma.