datiana roan
Poeta adicto al portal
No esperes nunca contemplar el cielo,
la tierra lacrimosa lanza sus vientos,
que hizo brillar un relampago rojo,
todos estamos frente a nuestro destino,
rogando por un lugar en el cielo,
pues podrían dar sitio a los caídos.
Ya no tiene memoria el mundo de ellos,
compasión y justicia los desdeñan,
de ellos no hablemos, sino mira y pasa,
allí suspiró llanto y altos gritos,
resonaban el aire sin estrella,
palabras de dolor y colera.
Así se fueron por las aguas oscuras,
los desgraciados que nunca vivieron,
la causaba la pena sin tormento,
que sufrían una gran multitud,
de hombres, mujeres y niños,
la lástima que tu piensas es el miedo.
Aquel agua era negra más que el sombrío,
nos conducia a un frío camino,
todo cae por su propio peso,
cae las estrellas, el cielo y no el universo,
cae los humanos a la tierra donde salieron,
el infierno es el sitio de los agraciados,
o mas bien des los desgraciados
la tierra lacrimosa lanza sus vientos,
que hizo brillar un relampago rojo,
todos estamos frente a nuestro destino,
rogando por un lugar en el cielo,
pues podrían dar sitio a los caídos.
Ya no tiene memoria el mundo de ellos,
compasión y justicia los desdeñan,
de ellos no hablemos, sino mira y pasa,
allí suspiró llanto y altos gritos,
resonaban el aire sin estrella,
palabras de dolor y colera.
Así se fueron por las aguas oscuras,
los desgraciados que nunca vivieron,
la causaba la pena sin tormento,
que sufrían una gran multitud,
de hombres, mujeres y niños,
la lástima que tu piensas es el miedo.
Aquel agua era negra más que el sombrío,
nos conducia a un frío camino,
todo cae por su propio peso,
cae las estrellas, el cielo y no el universo,
cae los humanos a la tierra donde salieron,
el infierno es el sitio de los agraciados,
o mas bien des los desgraciados