Clava las manos en la arena,
aprieta los dientes...
¿Te duele?
Podría ser peor.
¡Casi te sangran los ojos!
Cierra con más fuerza...
sólo son palabras,
sin embargo
¿sientes su poder?
Grita hasta desgarrarte la garganta,
quizá con suerte quedes sordo
y en tu mundo silencioso
jamás encontrarás sonidos
que te abrasen como llamas.
Te martillean, se repiten
una y otra vez sin cesar,
es sólo el principio
del camino a la demencia...
Observas tus dedos
y cada vez más cerca
te arañas la cara,
de arriba hacia abajo,
hincándolas en la tierna carne.
Olor dulce, suave terciopelo,
pero es húmedo...
¿qué has hecho?
Del blanco pasa al rojo,
y del rojo...
todo se apaga,
se tambalea...
Negro.
Sonríes ante la locura...
recuerdas el último brillo,
plata.
Y era frío,
tanto, que ardía.
aprieta los dientes...
¿Te duele?
Podría ser peor.
¡Casi te sangran los ojos!
Cierra con más fuerza...
sólo son palabras,
sin embargo
¿sientes su poder?
Grita hasta desgarrarte la garganta,
quizá con suerte quedes sordo
y en tu mundo silencioso
jamás encontrarás sonidos
que te abrasen como llamas.
Te martillean, se repiten
una y otra vez sin cesar,
es sólo el principio
del camino a la demencia...
Observas tus dedos
y cada vez más cerca
te arañas la cara,
de arriba hacia abajo,
hincándolas en la tierna carne.
Olor dulce, suave terciopelo,
pero es húmedo...
¿qué has hecho?
Del blanco pasa al rojo,
y del rojo...
todo se apaga,
se tambalea...
Negro.
Sonríes ante la locura...
recuerdas el último brillo,
plata.
Y era frío,
tanto, que ardía.
