AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
CANTA HIJO!
No entiendo:
cómo, una hoja puede quedarse en blanco;
sí hay tanto para denunciar, para decir, para comunicar...
En un solo sueño, de flores, de miríadas húmedas,
de bandadas volátiles, se puede llenar un álbum,
que no sea sólo de fútbol: qué tal, si estampáramos
en un tatuaje loco, un elefante, que no esté sucio.
¡AH! y que sea azul, por favor, porque yo sé
que a mi hijo menor, le gustará verlo, comiendo
una buena pieza de pittza y corriendo sobre
nubes rosadas de algodón en un cielo sin contaminantes...
Aún no entiendo cómo una hoja puede
quedar en blanco, cuando hay tantas cosas
para pintar, yo sé que a mi hijo, el menor,
le gustaría dibujar una canción, con mucha tonalidad,
para que yo me acerque a su alma y bese todo su cuerpo.
Quizás pintaría, con sus ojos vivaces y toda
su inquietud, una zebra azul, que combine
con toda la locura que yo, como su padre,
he llevado a través de la historia, también azul.
La locura de mis sienes, puede plasmarse entera
en la alegría y en la voz de mi hijo, el menor,
cuando canta, cuando llora, cuando corre
y aún, más aún, cuando duerme, porque yo sé
que sueña conmigo y a la par, sueña con su pittza,
con mucho queso y mucho jamón.
Aún no entiendo, como una hoja puede
quedarse en blanco, cuando tenemos un hijo,
tan bello y loco como Augusto Javier de amor...
augus 02 de agosto 2010.
Día de la Vírgen de Los Ángeles,
madre de Augusto Javier.
No entiendo:
cómo, una hoja puede quedarse en blanco;
sí hay tanto para denunciar, para decir, para comunicar...
En un solo sueño, de flores, de miríadas húmedas,
de bandadas volátiles, se puede llenar un álbum,
que no sea sólo de fútbol: qué tal, si estampáramos
en un tatuaje loco, un elefante, que no esté sucio.
¡AH! y que sea azul, por favor, porque yo sé
que a mi hijo menor, le gustará verlo, comiendo
una buena pieza de pittza y corriendo sobre
nubes rosadas de algodón en un cielo sin contaminantes...
Aún no entiendo cómo una hoja puede
quedar en blanco, cuando hay tantas cosas
para pintar, yo sé que a mi hijo, el menor,
le gustaría dibujar una canción, con mucha tonalidad,
para que yo me acerque a su alma y bese todo su cuerpo.
Quizás pintaría, con sus ojos vivaces y toda
su inquietud, una zebra azul, que combine
con toda la locura que yo, como su padre,
he llevado a través de la historia, también azul.
La locura de mis sienes, puede plasmarse entera
en la alegría y en la voz de mi hijo, el menor,
cuando canta, cuando llora, cuando corre
y aún, más aún, cuando duerme, porque yo sé
que sueña conmigo y a la par, sueña con su pittza,
con mucho queso y mucho jamón.
Aún no entiendo, como una hoja puede
quedarse en blanco, cuando tenemos un hijo,
tan bello y loco como Augusto Javier de amor...
augus 02 de agosto 2010.
Día de la Vírgen de Los Ángeles,
madre de Augusto Javier.