
Cansado...
Llego acá como mi corcel,
fatigado y hasta cascado,
con las manoplas endebles
y el peto desleído por un puñal;
la loriga me pesa,
traigo la armadura desquebrajada
y con cortaduras en la faja
el escudo no sirvió y no protegió,
la espada se derritió ante el calor...
El de un dolor que ahora lagrimeaba,
la dejo a un lado,
mientras sufro y contemplo
el horizonte y el cenit
donde la luna acompaña el sollozo
lamento y la vanas latas de este caballero.
Destrozado y derrotado,
así he arribado, fatigado y harto
de luchar para perder, y caminar
para lamentar...
Por eso triste y con heridas
vengo goteando de lo profundas
porque estoy roto y hasta molido,
dando aullidos por el suplicio...
® Carlos Andrés, 11-10-2022®
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