esteban7094
Poeta recién llegado
La grave ventisca nos volteó las sombrillas de lo cotidiano.
Los arroyuelos nos lavaron la bestialidad,
Así que con temor nos fuimos deshumanizando.
Y la lluvia, la fuerte lluvia de clavos y de malos sueldos,
Nos hizo refugiar en una oscura cueva.
Esa negrura ¡honda, honda, honda!, nos embriagó a tal punto
Que empezamos a difamar de la Vida…
¡La que no está ausente!
-No, no… ¡Nunca!-
Un lamento mutiló el instante cadavérico.
Y batimos las manos cual deshaciendo el tiempo
Que el mutismo arrastra…
Y empezamos a perder todos los sentidos,
Desnudando el alma, desnudando lo infinito
He ahí un crepúsculo eterno
Oh! Cómo fluyó nuestra sangre, tan lenta, tan pura, tan virgen,
Fluyó y volvieron a nacer los ríos
Que el monstruoso vórtice internacional se había robado.
Y las tribus volvieron a sembrar y los mancebos curaron su lepra…
Todo nos abandonó, todo regresó a su origen, a su sueño.
Pero no había abandono
Y fuimos uno y luego nada;
Pero sin ausencia, sin tristeza, sin llanto, sin sonrisa.
¡Dolor! ¡Dolor!
¡Qué es esta agonía sino el suicidio de los familiares triste!
¡Qué es esta agonía sino las ansias de evaporarse,
Oh melancolía embriagadora de la tarde gris!...
De languidecer en el abismo!
¡Qué es esta agonía que arde en el corazón y que se ahonda
O como cuando se exorna uno
En el desespero de la resaca!
Con la bella pobreza
¡Pero silencio!
Nuestra cabeza ya no aguanta los ecos de los pasos
En la ausencia del amor…
Y recuperando los sentidos, miserables, humanos, despojos,
¡En horror! ¡En horror!
Llenamos nuevos ríos, pero de fantasmas y desesperación.
¡En horror! ¡En horror! ¡En horror!
Y escondimos el rostro entre las manos
¡Cruda, cruda zozobra!
Y volvimos a sentir miedo, angustia, deseo, perdición
¡Sentir! ¡Sentir! ¡Sentir!
Que espanto cuando salimos desbocados del vientre, ya frío y lúgubre.
Y comenzamos a ir y a venir de nuevo
¡Qué terror, qué horror, qué desventura!
Retornamos a amar bajo el espectro de la noche,
Dando vueltas, repitiéndonos en el caos de la existencia…
El misterio se deshizo
¡Qué canción del retorno más intrínseca!
Más intrínseca
l. e. torres
Los arroyuelos nos lavaron la bestialidad,
Así que con temor nos fuimos deshumanizando.
Y la lluvia, la fuerte lluvia de clavos y de malos sueldos,
Nos hizo refugiar en una oscura cueva.
Esa negrura ¡honda, honda, honda!, nos embriagó a tal punto
Que empezamos a difamar de la Vida…
¡La que no está ausente!
-No, no… ¡Nunca!-
Un lamento mutiló el instante cadavérico.
Y batimos las manos cual deshaciendo el tiempo
Que el mutismo arrastra…
Y empezamos a perder todos los sentidos,
Desnudando el alma, desnudando lo infinito
He ahí un crepúsculo eterno
Oh! Cómo fluyó nuestra sangre, tan lenta, tan pura, tan virgen,
Fluyó y volvieron a nacer los ríos
Que el monstruoso vórtice internacional se había robado.
Y las tribus volvieron a sembrar y los mancebos curaron su lepra…
Todo nos abandonó, todo regresó a su origen, a su sueño.
Pero no había abandono
Y fuimos uno y luego nada;
Pero sin ausencia, sin tristeza, sin llanto, sin sonrisa.
¡Dolor! ¡Dolor!
¡Qué es esta agonía sino el suicidio de los familiares triste!
¡Qué es esta agonía sino las ansias de evaporarse,
Oh melancolía embriagadora de la tarde gris!...
De languidecer en el abismo!
¡Qué es esta agonía que arde en el corazón y que se ahonda
O como cuando se exorna uno
En el desespero de la resaca!
Con la bella pobreza
¡Pero silencio!
Nuestra cabeza ya no aguanta los ecos de los pasos
En la ausencia del amor…
Y recuperando los sentidos, miserables, humanos, despojos,
¡En horror! ¡En horror!
Llenamos nuevos ríos, pero de fantasmas y desesperación.
¡En horror! ¡En horror! ¡En horror!
Y escondimos el rostro entre las manos
¡Cruda, cruda zozobra!
Y volvimos a sentir miedo, angustia, deseo, perdición
¡Sentir! ¡Sentir! ¡Sentir!
Que espanto cuando salimos desbocados del vientre, ya frío y lúgubre.
Y comenzamos a ir y a venir de nuevo
¡Qué terror, qué horror, qué desventura!
Retornamos a amar bajo el espectro de la noche,
Dando vueltas, repitiéndonos en el caos de la existencia…
El misterio se deshizo
¡Qué canción del retorno más intrínseca!
Más intrínseca
l. e. torres