IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Intoxicaciones profusas
de un amor pirineo,
abisales hundimientos
de cadavéricos pesares,
cuando el cúlmine despropósito
clama por atención divina,
la sacra perfección prolifera
desde tumultos álmicos,
porque somos consciencia sangrante,
la visceralidad del instante,
hecha cuerpo,
hecha conspiración inexorable,
inextricable borboteo
de un corazón mitómano,
creará su propia maldición,
cuando de entre el silencio
brote un consuelo aborrecible,
cuando su voluntad sea vil infortunio,
de un plenilunio de sagacidades astrales,
saciedades disecadas,
por un sol muerto,
por el suelo seco de tanto rezar,
asperezas de tibiezas afiladas,
seremos besos,
cuando nuestros cauces nos ahoguen,
seremos tersos semblantes,
cuando nos quiten toda voz,
cuando el sepulcro
nos borre toda epifanía,
seremos la duda que contamina,
cuando toda pantomima sea sonido,
cuando el más ensordecedor silencio,
sea el estremecimiento hacia una huida,
hacia una nueva vida,
hacia una nueva calamidad.
de un amor pirineo,
abisales hundimientos
de cadavéricos pesares,
cuando el cúlmine despropósito
clama por atención divina,
la sacra perfección prolifera
desde tumultos álmicos,
porque somos consciencia sangrante,
la visceralidad del instante,
hecha cuerpo,
hecha conspiración inexorable,
inextricable borboteo
de un corazón mitómano,
creará su propia maldición,
cuando de entre el silencio
brote un consuelo aborrecible,
cuando su voluntad sea vil infortunio,
de un plenilunio de sagacidades astrales,
saciedades disecadas,
por un sol muerto,
por el suelo seco de tanto rezar,
asperezas de tibiezas afiladas,
seremos besos,
cuando nuestros cauces nos ahoguen,
seremos tersos semblantes,
cuando nos quiten toda voz,
cuando el sepulcro
nos borre toda epifanía,
seremos la duda que contamina,
cuando toda pantomima sea sonido,
cuando el más ensordecedor silencio,
sea el estremecimiento hacia una huida,
hacia una nueva vida,
hacia una nueva calamidad.