IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Mis huesos se diluyen,
como cera,
como la última vela, de la última estela,
caen estrellas a este lago,
como caen las personas,
hacia un tumulto de carne y podredumbre,
sangrante visceralidad,
los dioses aún nos observan,
nos relacionamos como parásitos,
drenamos la rebeldía del herido,
para que nadie
tan siquiera,
imagine una salida,
nos arrastramos como seres moribundos,
y en la supuesta calma,
devoramos como moscas,
los restos de un futuro descuartizado,
imploramos,
cuando todo ardor nos enciende,
nos negamos a apreciar la verdad,
los ojos
son las ventanas del alma,
y saltaremos atravesándolas,
caeremos sin opción,
e impactaremos
con la dureza que exige nuestra ceguera,
apelmazando nuestras carcasas nauseabundas.
como cera,
como la última vela, de la última estela,
caen estrellas a este lago,
como caen las personas,
hacia un tumulto de carne y podredumbre,
sangrante visceralidad,
los dioses aún nos observan,
nos relacionamos como parásitos,
drenamos la rebeldía del herido,
para que nadie
tan siquiera,
imagine una salida,
nos arrastramos como seres moribundos,
y en la supuesta calma,
devoramos como moscas,
los restos de un futuro descuartizado,
imploramos,
cuando todo ardor nos enciende,
nos negamos a apreciar la verdad,
los ojos
son las ventanas del alma,
y saltaremos atravesándolas,
caeremos sin opción,
e impactaremos
con la dureza que exige nuestra ceguera,
apelmazando nuestras carcasas nauseabundas.