Moriae
Poeta recién llegado
En la encrucijada de cualquier destino yace un muerto que no renacerá (único vestigio de una naturaleza viva).
Cada una de las mil eternidades (que el espacio contiene) decide crear y dar forma a lo que por principio es amorfo, ayudadas de todo el tiempo del universo para constituir y renovar su inmaculado sueño.
Al vaciar todos los contenidos, algo emerge... las sustancias volátiles que se engendraron en la muerte del no renacido, siguen allí, y su vapor cuida de que lo naciente tenga las referencias de lo antiguo, no para volver a empezar, ni para recordar, pues no recuerda el que no experimentó; sino para atraer la curiosidad del que siente la presencia de algo arcaico y decida nutrirse de ella.
Además de su nueva vida... tendrá el sabor de la antigua.
Cada una de las mil eternidades (que el espacio contiene) decide crear y dar forma a lo que por principio es amorfo, ayudadas de todo el tiempo del universo para constituir y renovar su inmaculado sueño.
Al vaciar todos los contenidos, algo emerge... las sustancias volátiles que se engendraron en la muerte del no renacido, siguen allí, y su vapor cuida de que lo naciente tenga las referencias de lo antiguo, no para volver a empezar, ni para recordar, pues no recuerda el que no experimentó; sino para atraer la curiosidad del que siente la presencia de algo arcaico y decida nutrirse de ella.
Además de su nueva vida... tendrá el sabor de la antigua.