prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy un jardín donde florecen las edades del insomnio.
Uno más. Hay gente que se parece a los cristales
/ como la muerte de la arena /
gente que sube la colina del recuerdo
para inscribir su nombre en cuadernos de bruma.
Yo soy la tinta de un polígrafo de agonía,
un caballo con ojos de cera.
Cabalgo a solas los senderos de la depresión.
Siempre -y esta palabra se me hace herida-
a solas.
Cada noche cierro el libro del alma
y sus delgadas páginas de olvido
vuelven a cambiar de letra.
Aqui el silencio se despierta a horas fijas
y le preparo el café
y lavo su cara de vidrio
con lo que queda de sal en las minas del pensamiento.
Aquí el silencio es un ángel que ejercita la profesión de verdugo
y temo que no es el primero ni el último.
Son muchos, una manada de silencios
se ha vuelto mi religión.
Uno más. Hay gente que se parece a los cristales
/ como la muerte de la arena /
gente que sube la colina del recuerdo
para inscribir su nombre en cuadernos de bruma.
Yo soy la tinta de un polígrafo de agonía,
un caballo con ojos de cera.
Cabalgo a solas los senderos de la depresión.
Siempre -y esta palabra se me hace herida-
a solas.
Cada noche cierro el libro del alma
y sus delgadas páginas de olvido
vuelven a cambiar de letra.
Aqui el silencio se despierta a horas fijas
y le preparo el café
y lavo su cara de vidrio
con lo que queda de sal en las minas del pensamiento.
Aquí el silencio es un ángel que ejercita la profesión de verdugo
y temo que no es el primero ni el último.
Son muchos, una manada de silencios
se ha vuelto mi religión.