HUGO OTERO
Poeta recién llegado
C o n c i e n c i a
Escarbas, escarbas... nunca te detienes
hieren tus profundas punzadas
¡ Qué acidez dejan en el alma!
Como torturan las equivocadas horas.
Afloran las miserias ocultas,
se diluyen las pequeñas alegrías,
los sueños bastardos se hacen carne
y rasgan mi frágil existencia.
Abstracto e inmaculado veredicto,
celestial filtro del espíritu,
feliz poseedor soy de ti.
Condéname en materia
y seré inmortal.
Escarbas, escarbas... nunca te detienes
hieren tus profundas punzadas
¡ Qué acidez dejan en el alma!
Como torturan las equivocadas horas.
Afloran las miserias ocultas,
se diluyen las pequeñas alegrías,
los sueños bastardos se hacen carne
y rasgan mi frágil existencia.
Abstracto e inmaculado veredicto,
celestial filtro del espíritu,
feliz poseedor soy de ti.
Condéname en materia
y seré inmortal.