doblea
Poeta recién llegado
Saben,
hubo un momento en el que no sentí más dudas
en el que tan solo con mirarla era suficiente,
en el que no importó el como
pero en el que también fui dejando mucho de mí.
Y me fui dejando llevar
por esas pequeñas cosas, por esos momentos de fantasía
en los que las alegrías inundaban las tristezas
y nada era más importante que ella
aunque sus dudas hacían temblar mis alegrías.
Pero me fui dejando perder
simplemente me fui dejando llevar por lo que sentía
que hasta en muchos momentos dejaba de ser Yo
enterrando una gran parte de mí por lo que creí sentir.
Y aunque a veces lo quería decir
y sentía unas ganas enormes de tirar todo al tacho de la basura
volvía a creer en ese sentimiento
a creer que todo era posible y que callar era lo lógico.
Pero al dejarme llevar en su mundo
me fui ahogando, también me fui encerrando
perdiéndome no solamente Yo
también a lo que era Yo hasta ese momento.
Hubo también momentos
en los que no importaba dejar perder mi esencia
por tantas alegrías que creí eran suficientes
para tapar todo el dolor que llegaba a sentir después.
Pero ahora sé que nunca la encontré realmente
que al paso de todo este tiempo
Yo simplemente fui su salvavidas,
el que estuvo en el momento exacto
En el que estaba por ahogarse y la salvé.
aunque también confieso,
que ella al final fue más que un salvavidas para mí
era la carta bajo la manga que nunca quise jugar
pero que en ese momento… Y después de unas copas de licor
no hubo más alternativa que jugarla.
hubo un momento en el que no sentí más dudas
en el que tan solo con mirarla era suficiente,
en el que no importó el como
pero en el que también fui dejando mucho de mí.
Y me fui dejando llevar
por esas pequeñas cosas, por esos momentos de fantasía
en los que las alegrías inundaban las tristezas
y nada era más importante que ella
aunque sus dudas hacían temblar mis alegrías.
Pero me fui dejando perder
simplemente me fui dejando llevar por lo que sentía
que hasta en muchos momentos dejaba de ser Yo
enterrando una gran parte de mí por lo que creí sentir.
Y aunque a veces lo quería decir
y sentía unas ganas enormes de tirar todo al tacho de la basura
volvía a creer en ese sentimiento
a creer que todo era posible y que callar era lo lógico.
Pero al dejarme llevar en su mundo
me fui ahogando, también me fui encerrando
perdiéndome no solamente Yo
también a lo que era Yo hasta ese momento.
Hubo también momentos
en los que no importaba dejar perder mi esencia
por tantas alegrías que creí eran suficientes
para tapar todo el dolor que llegaba a sentir después.
Pero ahora sé que nunca la encontré realmente
que al paso de todo este tiempo
Yo simplemente fui su salvavidas,
el que estuvo en el momento exacto
En el que estaba por ahogarse y la salvé.
aunque también confieso,
que ella al final fue más que un salvavidas para mí
era la carta bajo la manga que nunca quise jugar
pero que en ese momento… Y después de unas copas de licor
no hubo más alternativa que jugarla.