Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
Me dolía la rodilla,
el corazón y la espalda.
Ser un buen esclavo
era una profesión
sumamente mala.
El viento, en la sumisión,
no empuja bien las velas.
Un ancla, muy grande,
nos hunde en el fango,
sin grillete ni cadena.
Ahora, soy muy pobre,
invisible y pequeño.
Pero respiro la libertad,
lejos de la sociedad
y de todos sus dueños.
el corazón y la espalda.
Ser un buen esclavo
era una profesión
sumamente mala.
El viento, en la sumisión,
no empuja bien las velas.
Un ancla, muy grande,
nos hunde en el fango,
sin grillete ni cadena.
Ahora, soy muy pobre,
invisible y pequeño.
Pero respiro la libertad,
lejos de la sociedad
y de todos sus dueños.