Nymphetamine
Poeta recién llegado
BRISA NOCTURNA
Brisa nocturna Hace mover los cipreses de un bello y tétrico cementerio.
Tú y yo Solos en la oscuridad, jugamos con los rayos de la luz de luna, me acerco lentamente a ti, y tú me coges de la mano izquierda, rozo suavemente con mi mano derecha tus labios y me sonríes
Besas mi mano que ya tienes entre las tuyas y me besas seguidamente en el cuello, donde aspiro tu dulce perfume y mis sentidos pierden fuerza, se ven vencidos ante tus caricias y tu mirar.
Te observo bajo la luna y no dejo de pensar que es solo un sueño que jamás he podido ir al cielo y traerme de el, al mejor de los Ángeles.
Pero tus manos y tus besos me devuelven a la realidad me dicen que de verdad existes, que aquello que mis ojos contemplan de verdad respira.
Tomo tu cintura y la acerco a mi cuerpo, beso tu mano, para que la liberes de la atadura que encerraba a la mía.
Tú, me agarras por los hombros y me apoyas contra una pared cercana, mientras me acaricias debajo del corpiño
Se oculta la luna tras unas nubes oscuras, y todo queda de noche, oscuridad total, y tus labios encuentran los míos... y mis ojos no ven nada, pero te observan con inquietud.
Te aprieto más a mí y noto como tus manos me acarician el cuello con suavidad, bajas hasta mi pecho y ahora es tu lengua la que acaricia mi piel, con tanta delicadeza y tanta dulzura que creí desmayarme, pero fueron tus ojos los que me libraron de caer
Veía tus ojos a través de la oscuridad.
Mientras tanto, la luna empezaba a verse entre la negrura de las nubes.
Pronto pude verte, y no solo sentirte completamente pegado a mi, con tus dientes mordiéndome suavemente el labio inferior.
Lamente hacerte esto, pero te separe de mí y te lleve hacia un bello panteón.
Allí apoyados en uno de los salientes, te quite la camiseta y tu me hiciste tumbar encima de la lapida, la frialdad de ella me erizo la piel.
Te tumbaste sobre mi y me miraste a los ojos así pasaron minutos, quizás horas quien sabe.
Me tomaste las manos y las condujiste por todo tu cuerpo, el tacto de tu piel tan fina me produjo un escalofrío.
Sonríes, mientras me besas te levantas y me pides que me siente, así sentados me besas nuevamente y desabrochas mis prendas...
Recorres con las suaves yemas de tus dedos mi piel, me pides que te bese, pero empiezas a recorrer mi cuerpo con tus labios.
Me tumbas de nuevo sobre el mármol, al verte tumbado a mi lado suspiro y encuentro tus labios con los míos los dejo que vayan a su antojo.
Mientras los míos bajan hasta tu barbilla, besando todo a su paso, llegando a tu cuello deteniéndose antes de seguir por tu pecho, para deslizarme hacia tu ombligo y así seguir bajando
Me pides un beso ¿Quién soy yo para negártelo?
Asciendo hacia tus labios y te tumbas sobre mi el tacto de tu piel me derrite
Me agarras la cintura y me conduces con movimientos lentos y seguidos
Sentirte en mí el vaivén suave y esperado durante tanto tiempo.
Tus manos, delicadamente agarran mis hombros y tiran con fuerza.
Una necesidad crece en mi necesito sentirte mío.
Te pegas a mí hasta unirnos, perfecta sensación ¿Cómo describir ese sentimiento?
La calidez de ti, era ahora mía y el vaivén ascendía de velocidad, al igual que nuestras ansias, gemidos y respiraciones entrecortadas.
En ese momento, la luna se alzaba bella en el cielo sin estrellas que la hagan competencia.
Me levantas, me llevas a la pared mas cercana mis piernas rodean tu cuerpo.
Besas mis labios una vez más, cerrando los ojos muerdes mis labios, murmurando algo que no llegué a escuchar, confundiéndose con la lluvia que comenzaba fuera.
En ese momento te bese, sin saber por que, para mitigar los gemidos deseaba sentir tus labios y dejar que mi lengua jugara con la tuya.
Todo acabo en lo que dura un suspiro todo el sentimiento del momento paso en apenas segundos y me abrazaste tan fuerte que creí que me ahogarías.
Caímos rendidos al suelo mientras amanecía, me abrazaste por detrás por fin se hacia de día y la lluvia dejaba su pequeño rastro como gotas de rocío.
Es hora de dormir, mi amor me dijiste al oído sonreí te bese el pelo y cerré los ojos para así jamás despertar
Mi mente se horroriza, mi alma se estremece al verte ahí, tendido sobre la cama inerte
Brisa nocturna Hace mover los cipreses de un bello y tétrico cementerio.
Tú y yo Solos en la oscuridad, jugamos con los rayos de la luz de luna, me acerco lentamente a ti, y tú me coges de la mano izquierda, rozo suavemente con mi mano derecha tus labios y me sonríes
Besas mi mano que ya tienes entre las tuyas y me besas seguidamente en el cuello, donde aspiro tu dulce perfume y mis sentidos pierden fuerza, se ven vencidos ante tus caricias y tu mirar.
Te observo bajo la luna y no dejo de pensar que es solo un sueño que jamás he podido ir al cielo y traerme de el, al mejor de los Ángeles.
Pero tus manos y tus besos me devuelven a la realidad me dicen que de verdad existes, que aquello que mis ojos contemplan de verdad respira.
Tomo tu cintura y la acerco a mi cuerpo, beso tu mano, para que la liberes de la atadura que encerraba a la mía.
Tú, me agarras por los hombros y me apoyas contra una pared cercana, mientras me acaricias debajo del corpiño
Se oculta la luna tras unas nubes oscuras, y todo queda de noche, oscuridad total, y tus labios encuentran los míos... y mis ojos no ven nada, pero te observan con inquietud.
Te aprieto más a mí y noto como tus manos me acarician el cuello con suavidad, bajas hasta mi pecho y ahora es tu lengua la que acaricia mi piel, con tanta delicadeza y tanta dulzura que creí desmayarme, pero fueron tus ojos los que me libraron de caer
Veía tus ojos a través de la oscuridad.
Mientras tanto, la luna empezaba a verse entre la negrura de las nubes.
Pronto pude verte, y no solo sentirte completamente pegado a mi, con tus dientes mordiéndome suavemente el labio inferior.
Lamente hacerte esto, pero te separe de mí y te lleve hacia un bello panteón.
Allí apoyados en uno de los salientes, te quite la camiseta y tu me hiciste tumbar encima de la lapida, la frialdad de ella me erizo la piel.
Te tumbaste sobre mi y me miraste a los ojos así pasaron minutos, quizás horas quien sabe.
Me tomaste las manos y las condujiste por todo tu cuerpo, el tacto de tu piel tan fina me produjo un escalofrío.
Sonríes, mientras me besas te levantas y me pides que me siente, así sentados me besas nuevamente y desabrochas mis prendas...
Recorres con las suaves yemas de tus dedos mi piel, me pides que te bese, pero empiezas a recorrer mi cuerpo con tus labios.
Me tumbas de nuevo sobre el mármol, al verte tumbado a mi lado suspiro y encuentro tus labios con los míos los dejo que vayan a su antojo.
Mientras los míos bajan hasta tu barbilla, besando todo a su paso, llegando a tu cuello deteniéndose antes de seguir por tu pecho, para deslizarme hacia tu ombligo y así seguir bajando
Me pides un beso ¿Quién soy yo para negártelo?
Asciendo hacia tus labios y te tumbas sobre mi el tacto de tu piel me derrite
Me agarras la cintura y me conduces con movimientos lentos y seguidos
Sentirte en mí el vaivén suave y esperado durante tanto tiempo.
Tus manos, delicadamente agarran mis hombros y tiran con fuerza.
Una necesidad crece en mi necesito sentirte mío.
Te pegas a mí hasta unirnos, perfecta sensación ¿Cómo describir ese sentimiento?
La calidez de ti, era ahora mía y el vaivén ascendía de velocidad, al igual que nuestras ansias, gemidos y respiraciones entrecortadas.
En ese momento, la luna se alzaba bella en el cielo sin estrellas que la hagan competencia.
Me levantas, me llevas a la pared mas cercana mis piernas rodean tu cuerpo.
Besas mis labios una vez más, cerrando los ojos muerdes mis labios, murmurando algo que no llegué a escuchar, confundiéndose con la lluvia que comenzaba fuera.
En ese momento te bese, sin saber por que, para mitigar los gemidos deseaba sentir tus labios y dejar que mi lengua jugara con la tuya.
Todo acabo en lo que dura un suspiro todo el sentimiento del momento paso en apenas segundos y me abrazaste tan fuerte que creí que me ahogarías.
Caímos rendidos al suelo mientras amanecía, me abrazaste por detrás por fin se hacia de día y la lluvia dejaba su pequeño rastro como gotas de rocío.
Es hora de dormir, mi amor me dijiste al oído sonreí te bese el pelo y cerré los ojos para así jamás despertar
Mi mente se horroriza, mi alma se estremece al verte ahí, tendido sobre la cama inerte