• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Brisa Nocturna

Nymphetamine

Poeta recién llegado
BRISA NOCTURNA…



Brisa nocturna…Hace mover los cipreses de un bello y tétrico cementerio.
Tú y yo…Solos en la oscuridad, jugamos con los rayos de la luz de luna, me acerco lentamente a ti, y tú me coges de la mano izquierda, rozo suavemente con mi mano derecha tus labios y me sonríes…

Besas mi mano que ya tienes entre las tuyas y me besas seguidamente en el cuello, donde aspiro tu dulce perfume y mis sentidos pierden fuerza, se ven vencidos ante tus caricias y tu mirar.

Te observo bajo la luna…y no dejo de pensar que es solo un sueño…que jamás he podido ir al cielo y traerme de el, al mejor de los Ángeles.

Pero tus manos y tus besos me devuelven a la realidad…me dicen que de verdad existes, que aquello que mis ojos contemplan de verdad respira.
Tomo tu cintura y la acerco a mi cuerpo, beso tu mano, para que la liberes de la atadura que encerraba a la mía.

Tú, me agarras por los hombros y me apoyas contra una pared cercana, mientras me acaricias debajo del corpiño…

Se oculta la luna tras unas nubes oscuras, y todo queda de noche, oscuridad total, y tus labios encuentran los míos... y mis ojos no ven nada, pero te observan con inquietud.

Te aprieto más a mí… y noto como tus manos me acarician el cuello con suavidad, bajas hasta mi pecho…y ahora es tu lengua la que acaricia mi piel, con tanta delicadeza y tanta dulzura que creí desmayarme, pero fueron tus ojos los que me libraron de caer…


Veía tus ojos a través de la oscuridad.
Mientras tanto, la luna empezaba a verse entre la negrura de las nubes.

Pronto pude verte, y no solo sentirte…completamente pegado a mi, con tus dientes mordiéndome suavemente el labio inferior.

Lamente hacerte esto, pero te separe de mí y te lleve hacia un bello panteón.
Allí apoyados en uno de los salientes, te quite la camiseta y tu me hiciste tumbar encima de la lapida, la frialdad de ella me erizo la piel.

Te tumbaste sobre mi y me miraste a los ojos…así pasaron minutos, quizás horas quien sabe.

Me tomaste las manos y las condujiste por todo tu cuerpo, el tacto de tu piel tan fina me produjo un escalofrío.
Sonríes, mientras me besas…te levantas y me pides que me siente, así sentados me besas nuevamente y desabrochas mis prendas...

Recorres con las suaves yemas de tus dedos mi piel, me pides que te bese, pero empiezas a recorrer mi cuerpo con tus labios.
Me tumbas de nuevo sobre el mármol, al verte tumbado a mi lado suspiro y encuentro tus labios con los míos…los dejo que vayan a su antojo.

Mientras los míos bajan hasta tu barbilla, besando todo a su paso, llegando a tu cuello deteniéndose antes de seguir por tu pecho, para deslizarme hacia tu ombligo y así seguir bajando…

Me pides un beso… ¿Quién soy yo para negártelo?
Asciendo hacia tus labios y te tumbas sobre mi…el tacto de tu piel me derrite…

Me agarras la cintura y me conduces con movimientos lentos y seguidos…
Sentirte en mí…el vaivén suave y esperado durante tanto tiempo.
Tus manos, delicadamente agarran mis hombros y tiran con fuerza.

Una necesidad crece en mi…necesito sentirte mío.
Te pegas a mí hasta unirnos, perfecta sensación… ¿Cómo describir ese sentimiento?
La calidez de ti, era ahora mía y el vaivén ascendía de velocidad, al igual que nuestras ansias, gemidos y respiraciones entrecortadas.

En ese momento, la luna se alzaba bella en el cielo…sin estrellas que la hagan competencia.

Me levantas, me llevas a la pared mas cercana…mis piernas rodean tu cuerpo.
Besas mis labios una vez más, cerrando los ojos muerdes mis labios, murmurando algo que no llegué a escuchar, confundiéndose con la lluvia que comenzaba fuera.

En ese momento te bese, sin saber por que, para mitigar los gemidos…deseaba sentir tus labios y dejar que mi lengua jugara con la tuya.

Todo acabo en lo que dura un suspiro…todo el sentimiento del momento paso en apenas segundos y me abrazaste tan fuerte que creí que me ahogarías.

Caímos rendidos al suelo mientras amanecía, me abrazaste por detrás…por fin se hacia de día y la lluvia dejaba su pequeño rastro como gotas de rocío.

“Es hora de dormir, mi amor” me dijiste al oído…sonreí te bese el pelo y cerré los ojos para así jamás despertar…



“Mi mente se horroriza, mi alma se estremece…al verte ahí, tendido sobre la cama inerte………”
 
Atrás
Arriba