Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Bostezo
Esta mañana de angustia
aparece somnoliento esquicio
dejando sábanas desiertas,
el revólver y el amor,
la bala y la balada,
el grito y el olvido,
el recuerdo y la esperanza.
El corazón, ¡cuánto ha querido!
Del azul que está en los cielos,
la premura del marino,
el poder de navegar,
y el augur de su destino.
Pero alegría nos vuelve la cara
hacia el poniente de rojo enardecido,
la vergüenza, desnudo que ampara,
de inocencia le quita el sentido.
Hay un volver del hombre polvo
para el banquete de la lengua,
que lo consume y se hace tregua
y nace Adán y muere solo.
Esta es la siembra de la tierra:
el sembrador codo con codo,
el estiércol y la hierba,
el nacido y el apoyo,
un bostezo, la fatiga
que respira en el ahogo.
Esta mañana de angustia
aparece somnoliento esquicio
dejando sábanas desiertas,
el revólver y el amor,
la bala y la balada,
el grito y el olvido,
el recuerdo y la esperanza.
El corazón, ¡cuánto ha querido!
Del azul que está en los cielos,
la premura del marino,
el poder de navegar,
y el augur de su destino.
Pero alegría nos vuelve la cara
hacia el poniente de rojo enardecido,
la vergüenza, desnudo que ampara,
de inocencia le quita el sentido.
Hay un volver del hombre polvo
para el banquete de la lengua,
que lo consume y se hace tregua
y nace Adán y muere solo.
Esta es la siembra de la tierra:
el sembrador codo con codo,
el estiércol y la hierba,
el nacido y el apoyo,
un bostezo, la fatiga
que respira en el ahogo.