Maikel Sade
Poeta recién llegado
Razones caen como plomos
Sobre el llamado culpable.
Asustado escapó el potro
Y el débil quisiera esfumarse.
Razones disparadas como balas,
De pólvoras de malas caras
Y metralla de malas palabras;
Sangre sabor a hiel.
Losas como cristales, romperos
Y cemento y gravilla tragadme,
Llevadme al país del olvido
Donde habita aun ese niño,
Llevadme junto a ese niño,
Para volver a chutar ese balón
Y volverlo a colar en ese balcón
Como se colaban las horas
Sin que espinas ciegas las detuvieran.
Sin ellas aun me acuerdo de ti,
Nunca pude saber si tus labios
Eran tan suaves como aparentaban,
Pero si en cada riña o tropiezo,
Si pude saborear la suavidad
De tu inquebrantable amistad
Un pasado ya archivado, en un
que buenos tiempos eran
Un pasado que como fantasma
Transparente, viene
A este olvidadizo presente,
Y Me besa en la frente y se va
Dejando nada más que su carmín
En mí despoblada frente.
Sobre el llamado culpable.
Asustado escapó el potro
Y el débil quisiera esfumarse.
Razones disparadas como balas,
De pólvoras de malas caras
Y metralla de malas palabras;
Sangre sabor a hiel.
Losas como cristales, romperos
Y cemento y gravilla tragadme,
Llevadme al país del olvido
Donde habita aun ese niño,
Llevadme junto a ese niño,
Para volver a chutar ese balón
Y volverlo a colar en ese balcón
Como se colaban las horas
Sin que espinas ciegas las detuvieran.
Sin ellas aun me acuerdo de ti,
Nunca pude saber si tus labios
Eran tan suaves como aparentaban,
Pero si en cada riña o tropiezo,
Si pude saborear la suavidad
De tu inquebrantable amistad
Un pasado ya archivado, en un
que buenos tiempos eran
Un pasado que como fantasma
Transparente, viene
A este olvidadizo presente,
Y Me besa en la frente y se va
Dejando nada más que su carmín
En mí despoblada frente.