Meigo
Poeta Reconocido
El ritmo de la batería
trazaba el propio baile
del humo que mantenía
a algunas bocas olvidadas
y a sus lenguas curtidas de deseo.
Sin embargo,
algunos disfrutaban
simulando la curvatura en sus espaldas
de alguna nota que escapaba de si misma,
alertando a las pupilas que eran capaces
de sentir un acorde intenso
en la cintura de una joven.
La música solía ser una excusa,
una licencia,
y una decencia recluida por cuatro paredes
que, con el tiempo,
estallaba en espacios más reducidos.
Siento no poder contar más secretos,
solo
aplaudía como un niño
al escurridizo horizonte
que siento cada vez más cerca.
trazaba el propio baile
del humo que mantenía
a algunas bocas olvidadas
y a sus lenguas curtidas de deseo.
Sin embargo,
algunos disfrutaban
simulando la curvatura en sus espaldas
de alguna nota que escapaba de si misma,
alertando a las pupilas que eran capaces
de sentir un acorde intenso
en la cintura de una joven.
La música solía ser una excusa,
una licencia,
y una decencia recluida por cuatro paredes
que, con el tiempo,
estallaba en espacios más reducidos.
Siento no poder contar más secretos,
solo
aplaudía como un niño
al escurridizo horizonte
que siento cada vez más cerca.