Trinity
Vampiro.
Mi Sire, domadora de entrañas y silencios,
suplicio eterno de mis lamentos
y mis absurdas abstracciones…
Degollando impúdicamente mis complicaciones,
arrastrándome entre el pantano
de mis demacradas emociones;
suplicio eterno de mis lamentos
y mis absurdas abstracciones…
Degollando impúdicamente mis complicaciones,
arrastrándome entre el pantano
de mis demacradas emociones;
-No hay respuesta-
tú… Reina de mi ciclo destructivo,
dueña de mis pensamientos más nocivos,
falso rayón en la pared recién pintada
que me corroe, que me lleva hacia la nada
al mismo tiempo en el que olvido respirar.
dueña de mis pensamientos más nocivos,
falso rayón en la pared recién pintada
que me corroe, que me lleva hacia la nada
al mismo tiempo en el que olvido respirar.
-La calma es aún más destructiva-
¡Bésame! Asfíxiame atenuante en tu locura,
lléname de tu alegría y tu amargura
mientras mis rodillas divagan por devociones,
por todas esas obsoletas instrucciones
que jamás me han servido y ya no me servirán.
lléname de tu alegría y tu amargura
mientras mis rodillas divagan por devociones,
por todas esas obsoletas instrucciones
que jamás me han servido y ya no me servirán.
-¡Grita! ¡Grita y enmudece cada sonido!-
¡Apaga aquel botón inexistente de mi cuerpo!
Que desea una gota de oxígeno encendido…
Un toque de lino y un cigarro desprendido
de la luna que no sufre, pues ha muerto,
mientras que yo sigo ahogada en el intento
sin respiros, sin suspiros, sin momento.
Que desea una gota de oxígeno encendido…
Un toque de lino y un cigarro desprendido
de la luna que no sufre, pues ha muerto,
mientras que yo sigo ahogada en el intento
sin respiros, sin suspiros, sin momento.
-No escucha, se ha incendiado tu alma-
-¡No! No me importa…-
Sólo te exijo un difuminado beso en la distancia,
esa muerte que te llena de elegancia,
en la habitación que tiene el techo en el suelo…
Con tus pupilas dilatadas por la droga del desvelo
y un frígido cuerpo que te espera al otro lado
sin saber, si quiera... Cómo se puede llorar.
esa muerte que te llena de elegancia,
en la habitación que tiene el techo en el suelo…
Con tus pupilas dilatadas por la droga del desvelo
y un frígido cuerpo que te espera al otro lado
sin saber, si quiera... Cómo se puede llorar.
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