Sergi Siré
Poeta asiduo al portal
Cuando marcan las tres de la mañana
las agujas esterilizadas de mi reloj
el viento refresca un aire cargado,
un rótulo de motel espía por la ventana.
Bebí mi vida en un suspiro
cerillas calientes para tabaco que se lía
esculpe humo fantasmagórico en el aire
ascendiendo como la melancolía.
Los vecinos no dejan de tocar al timbre
parece que el Sol tuvo mal día
y también ha decidido largarse.
Solamente la oscuridad me hace compañía
En mi alfombra no voladora
duermen tranquilamente
los posos de algún afrutado
y cristales rotos de copas vacías.
He quemado mi vida en pocos segundos
no fue tan fácil tratar de salir adelante
pero hoy no estoy para nadie
por eso me marcho, por eso no vuelvo.
Creo que mi pudor no llegará a mañana
soy un enfermo terminal de la cordura
perdí los papeles, perdí los papeles
perdí la paciencia siempre a oscuras.
No enciendas la luz aun
he quemado mi ropa en una hoguera
que improvisé entre lágrimas
al sentirme sucio y fracasado.
No enciendas, ruego,
la luz al entrar
pues no me reconocerás
me aterra que me veas así.
Nada de lo que tuve retengo
dijeron adiós los esfuerzos
mintió Dios acerca de mi prosperidad
Pidió un taxi mi dignidad.
Sucio y apestado
completamente borracho y maniatado
terminó la tinta de mis venas con un poema.
Termino con el cuello de otra botella
como si de algún modo quisiera en ella
ver que sí, que sigue la botella medio vacía.